Estás en: Fundación Vida Sostenible > Informe > Transporte > Transporte privado > El uso del automóvil > Coche eléctrico compartido: justo entre lo público y lo privado

Soluciones para la movilidad urbana

Coche eléctrico compartido: justo entre lo público y lo privado

 

car2go18por4

Hace unos días, gracias a la amabilidad de Andrea García y Javier Fraile, tuvimos la oportunidad de probar en la práctica el sistema de coche eléctrico compartido Car2Go. Es importante señalar que Madrid se ha aprovechado de la experiencia de varios años en otras grandes ciudades. Car2Go comenzó en 2009. Actualmente funciona en 30 ciudades de todo el mundo, tiene unos dos millones de usuarios y una flota de 14.000 vehículos.

También hay que resaltar que Madrid resultaba idóneo para este sistema, además de por su gran densidad de ciudadanos provistos de smartphones, por una normativa municipal extremadamente favorable al coche eléctrico y en general de bajas emisiones. Esta es la herencia de sucesivos planes de limpieza atmosférica que se focalizado en los últimos años casi exclusivamente en parar los pies al coche de combustión, enemigo número uno del aire limpio en Madrid.

Car2Go es un tanteo muy serio por parte de un fabricante de automóviles para vender transporte (en vez de o además de) coches. En este caso es Daimler, propietario de Mercedes y Smart, pero todas las grandes marcas están explorando este terreno, todavía poco conocido.

salpicadero

El sistema Car2Go tiene un funcionamiento complejo, necesario para proporcionar una gran sencillez y facilidad de uso. Funciona como la interacción entre una flota de vehículos (500 actualmente en Madrid) un determinado número de usuarios registrados móvil en mano (actualmente 112.000), el medio ambiente que supone el denso tráfico de la ciudad, y un equipo que se encarga de que todo funcione, recargando los coches, arreglando averías, gestionando todo el sistema. En poco más de medio año de funcionamiento, Car2Go se está consolidando, ha pasado de 350 a 500 vehículos, mientras que el número de usuarios no deja de crecer.

En el día a día, los que quieran utilizar este sistema y sean usuarios registrados no tienen más que pulsar un botón de la aplicación móvil que proporciona la empresa para hallar los coches disponibles más próximos a su persona. Lo normal es que haya alguno a dos o tres esquinas de distancia. Una vez ante el vehículo, se debe comprobar rápidamente si parece en buen estado y luego abrir la puerta, cosa que se hace mediante el teléfono móvil. Una vez dentro, se examina ligeramente el interior y se reportan los daños, si existen, en una pantalla situada en el salpicadero.

salpicadero2

Todo el proceso de afiliación al sistema es telemático, salvo la prueba física de que uno es una persona humana provista de carnet de conducir, que se puede hacer en la sede de Car2Go o en cualquier sucursal de una red de autoescuelas concertada al efecto.

Ya dentro del vehiculo y una vez introducido el código personal de cada usuario, el coche ya es suyo. Lo que ocurra mientras lo conduzca será su responsabilidad (la empresa reserva una cantidad para pagar daños leves a terceros). El ser un eléctrico tan compacto tiene ventajas en el tráfico urbano: sorprendentemente, el smart es un coche muy espacioso pero tan corto que aparca y se mueve por las calles, aún estrechas, con gran facilidad. El motor eléctrico no tiene complicaciones y responde instantáneamente a las demandas de más o menos potencia, cosa útil en los semáforos. Solo tiene un acelerador y un freno.

salpicadero3

Cuando el usuario ha hecho lo que quería hacer (ir a un asunto de trabajo o de ocio, o incluso hacer un pequeño porte), no tiene más que aparcar el coche donde haya un hueco, en cualquier lugar (hay alguna restricción lógica en las zonas de carga y descarga). Al ser un vehículo eléctrico, puede moverse con libertad por toda la ciudad, sin hacer caso de las zonas APR (Área de Prioridad Residencial, donde solo se permite la circulación irrestricta de los vecinos del barrio) ni las zonas de aparcamiento regulado, de pago. Las pautas de uso son muy variadas. Según Javier Fraile, Car2Go se usa mucho para acercarse al centro las noches de fiesta (aunque parece ser que no para salir de él a altas horas de la noche), y algunos usuarios incluso lo combinan con una bicicleta plegable, siguiendo la recomendación europea de que cada ciudadano haga su propia mezcla de movilidad.

El sistema funciona bien y se expande a buen ritmo. La tarifa básica es de 19 céntimos por minuto, lo que sale a cuenta para muchos trayectos. No hay problemas reseñables de vandalismo ni dejadez, aunque siempre hay alguien que se olvida algún envase vacío en el salpicadero. Todo esto está muy bien, pero falta averiguar el papel a medio y largo plazo de iniciativas como Car2Go en el camino hacia la sostenibilidad de las grandes ciudades. Eso será tema para otro artículo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Facebook IconYouTube IconTwitter IconLinkedInLinkedIn