Cambio Climático

Amenazas del cambio climático

Junio 2011

Datos 2011

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) registró el mes de Mayo de 2011 como el tercero más cálido desde 1950 (año que se empieza a registrar las temperaturas), sólo superado por los mayos de 1964 y 2006. Después de que Abril fuera el más cálido de la serie histórica disponible, rebasando en 3,9 Cº las estimaciones para ese mes. Mayo apuntó al alza al situarse muy por encima de las previsiones con 2,9 Cº más de lo habitual.

Pero la subida de temperatura no fue uniforme en toda España, excepto en Galicia, las regiones cantábricas, la franja mediterránea y los archipiélagos canario y balear, las temperaturas superaron sus valores normales en más de 3 Cº en todo el territorio. Murcia fue la provincia española que más sufrió las altas temperaturas, dónde los termómetros en el último tercio de mes llegaron a alcanzar los 35 Cº.

Los cinco primeros meses del año se han situado por encima de los valores normales, si bien abril y mayo han experimentado las subidas más llamativas. Los meses de enero y febrero superaron en 0,5 Cº los valores normales, mientras que marzo tan sólo incrementó la temperatura normal en un 0,1 Cº.

Datos 2009

El informe emitido por el Gobierno en Febrero de 2009 que recibe el nombre de Clima en España: Pasado, presente y futuro. Informe de Evaluación del Cambio Climático Regional realizado por la Red Temática Clivar-España, sobre los efectos del cambio climático en la península sitúan un aumento de la temperatura máximo de 5,41 ºC para 2070. En el estudio han participado 120 científicos españoles, usando para ello las predicciones de 16 modelos europeos. En todos ellos, aunque varían los datos de las temperaturas medias, apuntan a que existe una tendencia real de un aumento en la temperatura de la Península.

Los datos prevén un aumento de la temperatura futura del clima (2071-2100) respecto del clima actual (1961-1990) de 2,97 ºC en el periodo comprendido entre Diciembre, Enero y Febrero, de 3,42 ºC entre Marzo, Abril y Mayo, de 5,41 ºC de aumento de temperatura en Junio, Julio y Agosto y una cifra de 3,96 ºC de media entre Septiembre, Octubre y Noviembre.

Las olas de calor serán cada vez más frecuentes y severas en Europa durante el verano, sobre todo en el sur y en la costa mediterránea. Para la Península Ibérica y la costa mediterránea se estima que los días de olas de calor pasarán de dos (1961-1990) a trece (2021-2050), y hasta a cuarenta en el período (2071-2100). La cantidad de días de verano con temperaturas superiores a 40.6 ºC llegaría hasta 16 de media para 2070. Esta temperatura es el umbral que marca en Estados Unidos la emisión de alarmas de salud pública. Las zonas con mayor densidad de población se verán más afectadas debido al efecto de isla de calor como Milán, Roma, Atenas y Bucarest.

La tendencia del aumento de temperaturas queda clara a la vista de los datos. También se prevé un descenso de las lluvias un 30% en primavera, aunque se advierte en el informe que en esta ocasión hay más incertidumbre en la predicción al tratarse de las lluvias, distribuidas de forma irregular en la Península. En cuanto a los cambios observados en el mar tanto en el Golfo de Vizcaya como en la cuenca Mediterránea occidental se ha registrado un aumento de temperaturas. En ésta última destaca un aumento en la salinidad del agua. Respecto al nivel del mar éste ha aumentado en la costa Atlántica con valores de más de 2 mm/año durante los últimos 50 años, mientras que en el Mediterráneo los valores han sido negativos a causa de una alta presión atmosférica en la zona. El trabajo concluye que aún así, los registros del Mediterráneo Occidental que abarcan todo el siglo XX muestran tendencias positivas de 1,2 mm/año.

El calentamiento que se ha observado, es similar al registrado en Europa pero con la preocupante diferencia de que, tal y como apunta Ileana Bladé de la Universidad de Barcelona, es “un 50% superior a la media continental del hemisferio norte”. La afirmación de Marcos García Sotillo, responsable de Puertos del Estado, durante la presentación del informe pone de manifiesto el panorama que espera a la Península de no tomarse medidas frente al cambio climático, “este desierto con escasa vegetación (refiriéndose al clima de Almería de veranos muy cálidos con temperaturas medias por encima de los 30 º C e inviernos secos y templados, con un nivel reducido de precipitaciones) dominará la mitad sur de la Península Ibérica a final del siglo XXI”.

Datos 2008

Las nuevas cifras sitúan nuestros termómetros casi en el doble de calentamiento de la media global del planeta, donde en los últimos 100 años la variación ha sido de 0,74º, según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), ya que en España tal dato se sitúa en 1,3º, siendo la medición desde el año 1901. La aceleración en el calentamiento aumenta a medida que van pasando los años, y su mayor crecida es entre 1973 y 2005, periodo en el que la temperatura ha aumentado a razón de 0,48º por década.

Las proyecciones de futuro manejadas hasta ahora parten de dos de los escenarios futuros (para 2100) planteados por el IPCC en cuanto a concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. El escenario más favorable sitúa dicha concentración en unas 500 partes por millón (ahora estamos en 384) y el más desfavorable en 800.Partiendo del supuesto en que esté en algún punto intermedio, lo que está claro es que la península se calentará durante el siglo XXI. En el caso más desfavorable, el incremento de la temperatura estaría a 0,4º por década en invierno y 0,7º por década en verano, y en el menos desfavorable, el invierno se comportaría de la misma manera y en verano aumentaría en 0,6º.

En cuanto a lluvias, todos los modelos coinciden en que habrá un descenso anual en las precipitaciones, siendo las reducciones más notables en verano y en primavera, mientras que se espera que sean superiores en invierno. La sensibilidad de los recursos hídricos a esta situación es alta. Para el horizonte 2030, simulaciones con aumentos de temperatura de 1º y disminuciones medias de precipitación de un 5%, ocasionarían disminuciones medias de aportaciones hídricas en régimen natural de entre un 5% y un 14%. Este último dato corresponde a Canarias, que junto con las cuencas de Guadiana, Segura, Júcar, Guadalquivir, y las Baleares tendrán los impactos más severos: para 2100 la reducción de recursos podría superar el 20%.

Datos 2005

Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) estudiaba en 2005 la evolución térmica global frente a la europea (un aumento de 0,6 grados centígrados frente a los 0,95 europeos) y la concentración de CO2 en la atmósfera (un aumento del 36% desde la etapa preindustrial, con el nivel más alto en los últimos 420.000 años).

La previsión era un aumento térmico medio global entre 1,4 y 5,8 grados para 2100, que en Europa sería de entre 2 y 6,3 grados. Además, se estimaba que en el sur del continente (Portugal, Grecia, Italia y España) el problema se agravaría, experimentando, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, un aumento del estrés hídrico, mayor frecuencia de incendios forestales, aumento del calor y del riesgo para la salud humana. En las zonas atlántica y del Norte, se acumularían riadas e inundaciones, con una frecuencia y extensión que no tiene comparación con otra época histórica.

En España, en lugar de poner en marcha medidas de prevención de riesgos climáticos, se instauraron sólo sistemas de protección de la salud ante los fenómenos extremos. La primera conclusión de la Comisión de Catástrofes del Senado en 1998 fue la necesidad de elaborar mapas de riesgo climáticos en cada municipio. Aquello se quedó en buenas intenciones: hoy son pocos los municipios que cuentan con esta herramienta de cartografía necesaria para saber a qué atenerse cuando la naturaleza se altera.

Los desastres naturales en nuestro país se asocian a menudo con el agua, aunque las frecuentes sequías hagan olvidarlo a veces. La Ley del Suelo (art. 9) obliga a declarar zona no urbanizable las tierras con peligro de inundación, aunque para concluir que existe ese riesgo es necesaria una cartografía que no está disponible. En esas zonas, el agua puede concentrarse en pocas horas, incluso en minutos, a través de torrentes, rieras y cauces secos. El problema es la repetición de errores, que lleva a construir viviendas encima de ramblas donde no ha llegado agua en 50 años, porque una avenida de agua o lodos puede repetirse en cualquier momento. Biescas sigue en la memoria de todos.

Fuentes:
ABC, 29 de agosto, 10 de septiembre y 2 de noviembre de 2005
ABC, 25 de junio de 2008
El País, 13 de abril de 2010
El Mundo, 13 de abril de 2010
ABC, 18 de mayo de 2010
ABC, 7 de junio de 2011

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