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Hablemos de medio ambiente

Consecuencias para el medio ambiente

¿Qué consecuencias tiene para nuestra calidad ambiental la producción de residuos?

Una visita a un vertedero “incontrolado” nos dará la respuesta. Los residuos urbanos, si no se tratan adecuadamente, terminan siendo acumulados por millares de toneladas en barrancos y huecos del terreno. A continuación, la materia orgánica se pudre y fermenta, produciendo malos olores y grandes cantidades de gas metano. El agua de lluvia circula a través de la masa de basura podrida y puede acabar contaminando ríos y arroyos a mucha distancia.

Además, resulta claramente insostenible fabricar y distribuir millones de toneladas de objetos de materiales diversos para que terminen, pocos días después de su consumo, atestando vertederos y plantas de tratamiento. En este caso, resulta mucho más lógica la opción de envases reutilizables.

¿Qué cantidad de residuos producimos?

No es fácil responder a esta pregunta: cada persona y cada hogar es un mundo, las regiones más ricas producen más residuos que las de menos renta, las ciudades producen más por persona que las áreas rurales. No obstante, a grandes rasgos, la producción total de residuos urbanos en España se estima en unos 22 millones de toneladas, es decir, aproximadamente un kilo y medio diario por cada hombre, mujer y niño que habita en este país.

Para poner esta cifra en un punto de comparación, hay que decir que se trata de una cifra habitual en los países de la Unión Europea, tal vez ligeramente por debajo. Está algo por debajo de los más de 2 kilos por persona y día de los Estados Unidos, y muy por encima de los 300 gramos diarios -o menos- de muchos países en vías de desarrollo.

¿Cuánta deberíamos producir?

La producción de residuos urbanos ha crecido con gran rapidez en España. Hacia principios de los años 70 del siglo XX era sólo de 199 kilogramos por habitante al año. Durante los años 80 de ese siglo creció sostenidamente, ascendió a 280 kilogramos por habitante al año; en los 90 el crecimiento de la población y las mejoras en la economía propiciaron mayores consumos, para finales de los 90 la producción de residuos urbanos ascendió a 450 kilogramos por habitante al año y en el año 2002 esa cifra subió a 557 kilogramos por habitante al año.

El crecimiento de la producción de residuos tiene varias causas. La principal es sin duda la proliferación de envases desechables: hasta 1970 eran comunes los envases rellenables -por el sistema de “devolver el casco”- de vino, leche, cerveza y otros productos, y el vidrio tenía una cuota de mercado muy alta. Los sistemas de retorno de envases desaparecieron rápidamente en las décadas posteriores, al mismo tiempo que los envases de plástico, aluminio y bricks conseguían importantes cuotas de mercado.

Al mismo tiempo, han surgido nuevos consumos antes casi desconocidos: por ejemplo, el agua envasada ha pasado de ser un artículo de lujo a un uso corriente, y eso implica añadir más envases al flujo de residuos. A principios de 1970, en España, el consumo de agua envasadas por habitante al año era de 5 litros; en el año 2000 este consumo ascendió a 95 litros de agua por habitante al año. Los productos, además, tienden a llevar envases más complejos con más gancho para el consumidor: por ejemplo, las cajas de cartón que envuelven tarros de vidrio o latas de conserva, o los packs de varias unidades envueltos en plástico o cartón.

La respuesta a la pregunta “¿Cuánta basura deberíamos producir?”

Es evidentemente “la menos posible”, pero eso es más fácil de decir que de hacer. Hay que tener en cuenta que los modernos sistemas de envasado son extremadamente higiénicos, y que la venta a granel es inadecuada para muchos tipos de alimentos o productos de limpieza.

No obstante, lo que sí se puede hacer es frenar el crecimiento de la producción de basura y, a continuación, intentar reducirla poco a poco. Existen muchas maneras de hacerlo. Los fabricantes pueden reducir el peso unitario de los envases (por ejemplo, reduciendo el espesor de las paredes de las latas de bebidas), o pueden fabricar envases más simples, sin cajas o bolsas añadidas. El papel de los consumidores es crucial. Principalmente, pueden rechazar los envases excesivamente complejos, que sólo sirven para incrementar el precio del producto sin elevar su calidad.

5 comentarios sobre
Consecuencias para el medio ambiente

  1. Lamentablemente, para mi preocupación es latente ya que soy parte de las personas en el mundo que desechos muchos residuos sólidos…..un compromiso a cambiar de hábitos….

  2. Creo que no es sólo responsabilidad del usuario, es responsabilidad de las empresas y de las instituciones en trabajar para la minimización de los residuos de los usuarios que también consumen e invierten. Se debería de trabajar en el packaging retornable, en prohibir ciertos plásticos no recuperables, en los impactos del packaging y generar un packaging Ecológico, realizar investigaciones en economia circular. Esa es la causa raíz, no sólo la segregación por parte del usuario.

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