Hablemos de medio ambiente

El transporte

Modalidades de desplazamiento y modalidades de transporte

¿Por qué lo utilizamos?

Una clasificación útil del transporte de los ciudadanos debería incluir estas modalidades:

Desplazamientos domicilio-trabajo y por motivos de estudios.

Suelen ser los más importantes en kilometraje total. Salvo algunos afortunados que pueden ir andando a trabajar o a su centro de estudios, lo habitual es la necesidad de recorrer varios kilómetros. Estos desplazamientos tienen un ritmo diario muy marcado, con una hora punta entre las 7 y las 9 de la mañana y picos secundarios a media mañana y por la tarde.

Desplazamientos para las compras cotidianas.

En esta modalidad se está dando un cambio, desde el modelo tradicional de compras diarias en los comercios del barrio al modelo más reciente de compras más espaciadas -una vez a la semana o incluso al mes- en grandes centros comerciales que pueden estar alejados del centro de la ciudad.

Desplazamientos por motivos de ocio, sociales y diversos.

Es la categoría más heterogénea. Puede ir de las visitas a la familia a las visitas al médico, pasando por viajes a parques naturales, trayectos a zonas de ocio nocturno y otros muchos motivos.

Viajes y turismo.

Suelen incluirse en esta categoría los desplazamientos de más larga distancia por motivos de ocio, que suponen pasar noches fuera de casa. Esta categoría está creciendo en importancia, tanto en número de viajes como en su longitud: hay que tener en cuenta que ya son habituales las vacaciones que implican viajes en avión intercontinentales.

¿Qué medio de transporte usamos?

Dependiendo de la finalidad del transporte se utlizan unos medios de transporte u otros.

Desplazamientos domicilio-trabajo y por motivos de estudios

Las modalidades de transporte dependen lógicamente del tamaño de la ciudad. En urbes de tamaño medio, es frecuente encontrar entre uno y dos tercios del total de desplazamientos realizados en coche. El transporte público, tras unas décadas de perder importancia para este uso, está recuperando protagonismo en los últimos años.

Desplazamientos para las compras cotidianas

Aunque está creciendo el uso del coche, todavía un alto porcentaje de los viajes por este motivo se hacen a pie.

Desplazamientos por motivos de ocio, sociales y diversos

Nuevamente, el uso del coche crece para este uso, aunque los desplazamientos a pie y en transporte público mantienen importantes porcentajes.

Viajes y turismo

Este tipo de viajes se reparten entre la velocidad convencional (tren y autobús) y la alta velocidad (tren de gran velocidad y avión). El consumo de viajes de alta velocidad está creciendo con rapidez.

¿Para qué utilizamos el transporte en los hogares, y qué medio empleamos?

  • Transporte público
    El transporte público, tras unos años de declive por el auge del automóvil, se está revelando como una de la principal solución para los problemas de movilidad de las ciudades. Esta sección proporciona información sobre sus beneficios ambientales y sugerencias para sacarle todo el partido posible.
  • Transporte privado
    Indicaciones para utilizar el coche de la manera adecuada para no estropear nuestra vida ni la de nuestros vecinos, y sabios consejos para comprar el modelo más eficaz y menos contaminante.
  • Viajes
    Desde una excursión de fin de semana a un viaje a las Maldivas, los viajes de vacaciones son cada vez más frecuentes y a mayor distancia, y su impacto sobre el medio ambiente -tanto positivo como negativo- crece. Aquí mostramos maneras de hacerlo positivo (busca la Guía FVS sobre excursiones y vacaciones).

El tipo y consumo de combustible

¿Cuánta energía utilizamos para desplazarnos?

Cantidad de energía

El consumo de energía para el transporte de un ciudadano puede variar en un factor de 10 o más, y el factor preponderante es si usa o no habitualmente el automóvil privado. El consumo de combustible por parte de los vehículos privados equivale a más de 20 millones de toneladas equivalentes de petróleo, cerca de la sexta parte del consumo total de energía en España. Esto equivale a una media de unos 1.500 kilos de petróleo al año por hogar.

Una persona que utilice el transporte público para ir a trabajar, por ejemplo, consumirá entre una quinta y una tercera parte de la energía que emplea el que usa el coche para el mismo fin y el mismo trayecto. Además, los conductores atrapados en un atasco consumen enormes cantidades de energía inútilmente.

Hay que tener en cuenta que el consumo de energía en kilos equivalentes de petróleo por viajero y kilómetro varía mucho según el medio de transporte: En un tren o un autobús varía entre 1,5 y 3,5 litros por cada 100 km, es de 9 litros/100 km. en un coche mediano con el conductor solitario, en ciudad, y puede llegar a más de 17 en un avión en vuelos cortos. Un coche ocupado por varias personas además del conductor puede reducir el consumo hasta los niveles del transporte público. Por el contrario, un conductor solitario atrapado crónicamente en atascos puede llegar a consumir más de 15 litros por cada 100 km.

¿Qué clase de energía se emplea en el transporte?

Salvo el consumo de electricidad en metros y ferrocarriles, que puede provenir de fuentes no fósiles, más del 95% de la energía consumida en el transporte es combustible petrolífero: gasolinas, gasóleo, combustible de aviación, etc.

Recibos de gasolina y tickets de viajero

¿Cuánto cuesta el coche… y el transporte público?

Precio del transporte

Recientes estudios han demostrado que el uso del coche no se justifica en muchos casos bajo criterios de racionalidad económica. Muchas personas que lo utilizan intensivamente en las ciudades probablemente ahorrarían dinero empleando el transporte público o incluso el taxi.

Otros estudios reflejan que el automóvil es -después de la adquisición o alquiler de la vivienda- el mayor gasto de las economías familiares, por encima incluso de la compra de alimentos. El estudio tuvo en cuenta todos los gastos derivados de la compra de los vehículos -pues ya es frecuente cambiar de coche cada pocos años- del consumo de gasolina (casi 1.000 litros por hogar y año como media), de consumibles como lubricantes y anticongelantes, gastos de taller, peajes en autopistas, seguros, plaza de aparcamiento, etc. En realidad, el gasto total en el automóvil puede estar entre el 10 y el 20% del sueldo total de una persona.

El transporte público, por su parte, tampoco es barato -aunque sí lo es en muchos casos, en medio urbano, en comparación con el uso del coche. La ventaja que ofrece es la gran cantidad de ofertas existentes para viajeros frecuentes, en forma de abonos y tarjetas de transportes.

En apariencia, el transporte privado está gravado, mientras que el transporte público suele estar subvencionado, pero en la práctica el automóvil no paga ni mucho menos el coste ambiental que genera. Todas las propuestas de elevar el coste de uso del automóvil -por ejemplo, mediante impuestos ecológicos sobre la gasolina- se enfrenta con la oposición encarnizada de los millones de automovilistas. Pero parece lógico que, si queremos una sociedad sostenible, el uso del automóvil sea desincentivado… al menos en la misma medida que incentivado el uso del transporte público.

De compras sostenibles
Información de interés

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