Cuatro puntos claves de SustainTrek

sustSustainTrek es un método gráfico e intuitivo para caminar hacia la sostenibilidad, muy apropiado para pequeñas y medianas organizaciones y empresas. Es sencillo, directo y eficaz. ¿Cuáles son sus puntos claves? Aquí te contamos brevemente algunos de ellos.

1. No importa la distancia, importa el avance

Lo primero que hay que hacer es determinar la situación de la entidad en el mapa, su distancia a una situación de sostenibilidad. La distancia puede ser mayor o menor, pero lo importante es medirla: tener una primera cota. Obtener el Sello de Huella Ambiental te proporcionará una línea de base.

2. La ambición es buena, el realismo también

Es mejor una sola medida importante bien cumplimentada, un buen paso adelante, que un grandioso Plan General de Sostenibilidad atascado e imposible de poner en práctica. La medición de la huella ambiental permite diferenciar los problemas realmente importantes de los accesorios.

Nota: SustainTrek funciona en el core business de la entidad, no a base de acciones periféricas “hulkas” (aparatosas y esporádicas acciones verdes que no tienen continuidad).

3. Planificar es adecuado, evolucionar es mejor

Es mejor propiciar una evolución progresiva, a través de un cambio en la cultura y el día a día de la empresa, que diseñar rígidas y detalladas planificaciones difíciles de cumplir. En realidad, la cultura de la empresa es la principal materia prima del camino hacia la sostenibilidad, y esto afecta a todos sus grupos de interés.

4. Bien por la organización, pero no olvides la pasión

Sin una fuerte implicación emocional de todos los trabajadores de la entidad, el mejor y más detallado plan está condenado al fracaso. SustainTrek se basa más en la labor cotidiana de todos los trabajadores de la entidad que en decisiones estratégicas de relumbrón.

¿Puede ser SustainTrek adecuado para acompañar el camino hacia la sostenibilidad de tu organización? Descárgate aquí este pdf con el resumen de los 25 pasos y contacta con nosotros si quieres más información.

 

Este impuesto te va a gustar

dineroUn mito muy extendido dice que nuestro estilo de vida está basado en el derroche y que es completamente insostenible. Pues no es verdad. Sí, el estilo de vida de muchas personas está basado en el derroche y es insostenible. Pero hay muchas otras que gastan energía y agua con parsimonia y que no tiran apenas comida a la basura.

Es una cuestión de huella ecológica personal. No es la misma la de un ciudadano que vive en un lejano chalet de 350 metros cuadrados con una hectárea de césped, tres coches –uno de ellos un SUV de 2,5 toneladas– y sistema completo de calefacción y aire acondicionado, que la del habitante de un piso más bien pequeño en la ciudad, sin coche y con una estufa que enciende de vez en cuando en lo más crudo del invierno.

Tampoco es igual llevar una buena vida con una huella ecológica personal reducida que vivir en la miseria. Por ejemplo, si dispones de buen transporte público y tu casa está bien aislada, vivirás muy bien sin gastar mucha energía para climatización ni transporte. Otra cosa muy distinta es no poder pagar las facturas de la energía, el agua y el transporte, o poderlas pagar tan raspadas que te conviertes en un virtuoso a fuerza de la eficiencia, con una huella ecológica personal muy reducida… sin remedio.

Desde 2007 hasta hoy se han multiplicado las iniciativas de ahorro en los hogares, que suponen en definitiva una reducción de su huella ecológica. Desde recetas de cocina que se pueden hacer por muy poco dinero a trucos para recortar el consumo de agua y de energía. La mayor parte están orientadas a reducir el consumo eléctrico, que ha subido mucho de precio en la última década, tanto que muchas familias no pueden pagarlo, se congelan en invierno y se asan en verano. Es la pobreza energética, la expresión más sangrante de la desigualdad. Mientras tanto, un sector de la sociedad disfruta de calor tropical en invierno y aire acondicionado polar en verano, en todas las habitaciones de su casa.

Se impone el impuesto sobre la huella ecológica personal, el IHEP, que tendría un doble efecto: reducir la disparatada huella de una parte reducida de la población, que supone una parte demasiado grande de la huella ecológica total, y acopiar recursos financieros para mejorar significativamente la calidad de vida de la parte de la población con menos recursos.

El IHEP sería más justo, más fácil de calcular y más difícil de evadir que el actual IRPF. Plantea la aspiración a la equidad de nuestra sociedad en un terreno más amplio que el de la posesión del dinero: el de la ocupación de una parcela del Planeta en el que tenemos que vivir todos.

Jesús Alonso Millán

Una pesadilla de aire acondicionado

aaPor estos días en los que el calor parece no dejarnos ni respirar, y luego de que ya hemos intentado solucionar un poco “el problema” con nuestro ventilador de todos los veranos, hemos notado que ese pequeño aparato parece quedar corto ante las olas de calor que claramente se han intensificado con los años.

Es entonces cuando aparece ante nuestros deseos de confort “El aire acondicionado”, buscamos en internet y encontramos incluso que una de las compañías de energía lo ofrece, por cuotas mensuales bastante asequibles, con instalación, asistencia 24/7, garantía e incluso un ahorro del 12% en la factura de energía que llegará a casa. Encontramos también distintas empresas que asesoran gratuitamente y ofrecen promociones bastante buenas… y en fin, parece inminente la compra de uno de ellos pero… ¿cuánto le cuesta a nuestra cartera y al Planeta este nuevo integrante de casa?

Para comenzar los aires acondicionados rondan cifras de entre 300€ y 700€ en su precio neto. Sin embargo, lo más importante a tener en cuenta es el gasto que representará por su uso cotidiano durante los meses de calor, más allá de su precio inicial.

Para hacerlo más visible hemos comparado el consumo de aires acondicionados con el de ventiladores, observando entonces como el aumento de las facturas de energía después de instalar un aparato de estos es más que real.

Cifras ventilador Cifras aire acondicionado

Fuente de elaboración propia con datos tomados de electrocalculator.com

Si por su parte hablamos de la factura que se pasa al planeta por cuenta de este boom del aire acondicionado (el cual es relativamente nuevo de este lado del mundo), por sí solo representa un indicador del aumento de las temperaturas que habitualmente se sentían en el verano, consecuencia directa del calentamiento global y el cambio climático.

Partiendo de la base de que estos aparatos funcionan extrayendo el calor del interior del luar donde se encuentran y liberándolo al exterior pero mucho más caliente, la aparente solución de dotar nuestros hogares y oficinas con aires acondicionados finalmente termina acrecentando el problema, pues aunque estemos frescos dentro, la contribución de calor emitida por ellos al aire de las ciudades es muy grande. Tanto así que, según un estudio realizado por dos investigadores del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), los aires acondicionados pueden aumentar la temperatura del aire en ciudades como Madrid en 1,5 y 2ºC.

Tal parece ser que las personas no están soportando tanto calor, y en cierto modo se ven “obligadas” a comprar aires acondicionados para sus casas u oficinas, haciendo de este, un aparato cada vez más común e indispensable.

Pero cuidado, es deducible también que, finalmente estamos llegando a un callejón sin salida. Hemos elevado las temperaturas del Planeta con nuestras emisiones descontroladas y ahora se nos pasa factura con problemáticas ambientales que desencadenan temperaturas extremas que no podemos soportar y que de manera errada combatimos empeorando el asunto.

Sería bueno entonces, comenzar a buscar soluciones que sean igual de efectivas que los aires acondicionados pero que no generen consumos de energía y producción de CO2 tan elevados, ni aumenten el calor que ya sufrimos en las ciudades; tres situaciones que repercuten directamente en el círculo vicioso que hemos creado.

Rosely Rojas Rizzo

Más información sobre el estudio realizado por Ciemat

Solo falta un catorcenio (o dos septenios) para 2030: algunas sorpresas que nos esperan para entonces

1950-abril-nc2ba-extra-imperio-zamora2Las ciudades serán remansos de paz

Los últimos movimientos en casi todas las ciudades europeas apuntan todos en la misma dirección: terminar con el placer de la conducción en el casco urbano. Los automovilistas deben soportar toda clase de sevicias: semáforos–trampa recaudatorios, zonas de estacionamiento regulado, extensas áreas reservadas para residentes y ahora lo peor: ¡limitar la velocidad a 30 km/h en toda la ciudad! El resultado final será una ciudad donde se verán muchos menos coches y circularán más amedrentados, respetando a los peatones, sin acelerones bruscos, intentando pasar desapercibidos.

Las empresas tendrán en cuenta la sostenibilidad material

Cualquiera se apostaría cien céntimos de euro a que el término “sostenibilidad material” va a conseguir un puesto allá arriba, entre los memes famosos, como “economía circular” o “consumo colaborativo”. ¿Qué es eso de la sostenibilidad material? Pues, dicho llanamente, la sostenibilidad palpable, fetén, medible de una empresa. Resulta que muchas empresas tienen la cosa financiera registrada al céntimo en enormes bases de datos que miden cosas como el EBIDTA por minuto y al mismo tiempo no tienen la menor idea del impacto de su actividad en el Planeta, en términos de MSG (Medio ambiente, Sociedad y Gobierno o gobernanza, ESG en inglés). Eso se va a acabar, los inversores, benditos sean, podrán saber si apuestan por un sólido valor sostenible en el tiempo o por una efímera voluta de humo financiera.

Países, empresas, productos: se impondrá el modelo 100% renovable

La última gran empresa en sumarse ha sido Tetra Pak, que además ha lanzado su envase 100% vegetal. Casi todas las megacorporaciones que dominarán el mundo en 2030, como Google, Facebook, Apple, etc. tienen muy avanzados sus planes de descuelgue de las energías fósiles. Países enteros, como Noruega (ver arriba) están haciendo lo mismo. Bastantes islas están en ello, desde La Gomera a Tokelau. España en conjunto va en dirección contraria, frenó en seco el desarrollo de las renovables y ahora está aumentando su consumo de combustibles fósiles.

El cambio climático dejará de aburrirnos

Parece que se impone un consenso: dejaremos de hablar del cambio climático durante unos años, mientras descarbonizamos el mundo lo más rápidamente posible. Luego vemos cómo va todo. Tras décadas de lucha dialéctica entre negacionistas y afirmacionistas que han aburrido hasta a las vacas, hemos descubierto que no hace falta la amenaza de una catástrofe climática para cambiar de modelo energético. Basta con asomar la nariz por la ventana y respirar un poco el aire de la calle: la contaminación atmosférica mata.

Triunfará el veganismo (y sus variantes)

“No soy vegana, al menos en público” –aseguraba recientemente María Perona en un artículo. Esta discrección no la sigue todo el mundo, y el veganismo está empezado a ser tomado en serio. El acercamiento al veganismo es un ejemplo de medida 100% sostenible: es bueno para la salud, reduce nuestros gastos en comida y ayuda a mejorar nuestro medio ambiente.

Los coches de gasolina ya no estarán a la venta

Ya no se pueden comprar lámparas de incandescencia en una tienda, y dentro de poco tampoco se podrán comprar coches de motor térmico. El parlamento noruego está discutiendo muy en serio cuál debería ser la fecha en que se venda el último coche de gasóleo y de gasolina en el Reino. Las razones son las mismas en el caso de lámparas y de coches: sacar definitivamente del mercado una tecnología obsoleta y contaminante. Se da la circunstancia de que Noruega es un gran productor de crudo, que seguirán vendiendo a los países petróleoadictos, como España. Ellos se quedarán con las renovables y con los coches eléctricos mientras nosotros seguimos tragando humo, que listos.

 

 

¿En qué mundo viviremos en 2030?

represionLos objetivos de la ONU para 2030

Al leer la agenda de la ONU para 2030, parece que en 2030, el planeta Tierra será un lugar feliz sin desigualdad, pobreza o contaminación. La agenda propone 17 objetivos (objetivos para el desarrollo sostenible) entre los cuales se puede encontrar: agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, ciudades y comunidades sostenibles, acción por el clima, vida de ecosistemas terrestres, etc. ¿Muy bien, no?

Sin embargo, son objetivos muy ambiciosos dada la situación en la cual estamos ahora. A pesar de las previsiones, objetivos o riesgos analizados y estudiados, uno no se puede dar totalmente cuenta de lo que está sucediendo y de lo que pasará en los próximos quince años. Para cumplir estos 17 objetivos habría que dejar de lado todo lo que se enseña durante la infancia: aprender a no contaminar, a no consumir –o mejor dicho, a consumir de manera sostenible–, a compartir y compadecer, etc. Pero, la gente corriente no representa el peor problema, ¿qué hacer de las empresas que buscan beneficios, y de los gobiernos que ayudan las empresas a incrementar sus beneficios…?

La paradoja de la protección del medio ambiente
Hay unas fugas de agua en la casa Tierra y sus autoreivindicados dueños se contentan con disponer cubos por debajo para recoger el agua. A corto plazo, la idea funciona bien, pero ¿qué pasará cuando se llenen los cubos y se creen otras fugas? Desde la supuesta concienciación del mundo hacia los problemas medio ambientales, ni uno se ha solucionado o mejorado (sino todo lo contrario). Se fijan objetivos demasiado ambiciosos y se adoptan leyes demasiado superficiales que nunca van al fondo del problema: la sociedad capitalista.

Las previsiones (realistas) para 2030

La OCDE ha realizado un listado de los problemas medio ambientales mal gestionados, en mal estado o que se están empeorando y requieren atención urgente, y… no es corta:

Cambio climático:

  • Emisiones mundiales de gases de efecto invernadero
  • Evidencia creciente de que ya existe un cambio climático

Biodiversidad y recursos naturales renovables:

  • Calidad de los ecosistemas
  • Pérdida de especies
  • Especies exóticas invasoras
  • Bosques tropicales
  • Tala ilegal
  • Fragmentación de ecosistemas

Agua:

  • Escasez de agua
  • Calidad de las aguas subterráneas
  • Uso y contaminación del agua en la agricultura

Calidad del aire:

  • Calidad del aire urbano

Residuos y sustancias químicas peligrosas:

  • Gestión y transporte de los residuos peligrosos
  • Gestión de residuos en los países en vía de desarrollo
  • Sustancias químicas en el medio ambiente y en los productos

En 2030, casi nueve mil millones de personas vivirán en el Planeta. Se necesitarán cada vez más esfuerzos para acoger a todas y todos en condiciones dignas. En su día a día, la gente corriente tiene un pequeño poder para intentar disminuir las desigualdades. El resultado sería mucho mejor si un país entero hiciera un esfuerzo, claro, pero siempre hay de empezar con algo. Ya sean grandes o no, todas las acciones hacia las sostenibilidad cuentan:

Un día, dice la leyenda, se provocó un terrible incendio en el bosque. Todos los animales, asustados, observaban impotentes el desastre. Solo el pequeño colibrí se fue a buscar unas cuantas gotas de agua con su pico para tirarlas encima de las llamas. Al cabo de un rato, el armadillo le dijo, enfadado: Colibrí, ¡estás loco! ¿Crees que con cuatro gotas de agua vas a apagar el fuego? El colibrí le respondió: No lo sé, pero yo hago mi parte”.

(Leyenda contada por Pierre Rabhi, creación del Movimiento Colibrí)

Elvina Mocellin

 

 

 

 

Elecciones 26-J: ¿a quién apoyará el partido del chuletón y el tubo de escape?

ciudadanosReloadeamos un artículo sobre este tema escrito hace unos meses, antes de la elecciones del 20 de diciembre de 2015 que condujeron directamente a las elecciones del 26 de junio, esperemos que no tengamos unas terceras elecciones el 28 de diciembre de 2016.

El asunto ambiental y de la sostenibilidad ocupa poco las mentes y los corazones de nuestros políticos, que alardean de preocuparse de lo que de verdad preocupa a los españoles. Es evidente que el cambio climático y el modelo energético están muy atrás en la colección de cosas que quitan el sueño a los españoles y españolas.
La izquierda incide un poco más en el tema que la derecha, pero sin asustar a nadie. La derecha apoya con entusiasmo las energías renovables y el coche eléctrico, pero no para ahora mismo, sino hacia 2060, que no hay ninguna prisa. Ninguno de los grandes partidos y coaliciones habla de nuestro insostenible estilo de vida, basado en el uso inmoderado de la energía y en el derroche de comida, principalmente de productos de origen animal. Ambos abusos están sostenidos por el consumo de combustibles fósiles, especialmente de petróleo, el puntal de nuestra civilización. Es el llamado fósil-carnivorismo.

Caricaturizando un poco, el llamado partido del chuletón y el tubo de escape está formado por millones de personas que no usan el transporte público ni la bici, alardean de meter el coche donde les da gana, son lo contrario de veganas y ponen el aire acondicionado a tope porque para eso lo han instalado. Es evidente que ningún partido o coalición va a decirles que su estilo de vida es insostenible y que debería ser cambiado. Como mucho, los políticos candidatos plantean  transiciones energéticas más o menos ambiciosas, y planes de fomento del coche eléctrico más o menos bien dotados de fondos.

Pero plantear impuestos a la carne o restricciones al libre uso del coche es harina de otro costal, algo que puede hacer que los votantes huyan despavoridos. Por lo que se ha visto en los grandes ayuntamientos que pasaron a manos de gobiernos de ideología más o menos izquierdista-alternativa en las pasadas elecciones municipales, las medidas más tímidas contra el partido del chuletón y el tubo de escape levantan oleadas de furor. Reducir la velocidad en una calle de 70 a 50 km/h, por ejemplo, se califica de abuso dictatorial. Lo mismo ocurre con cualquier sugerencia de reducir el consumo de carne y lácteos, o de gravar con impuestos el fósil-carnivorismo de alguna forma. La contaminación atmosférica produce millares de muertes ahora y el cambio climático ya empieza a producir serios problemas. Pero los partidos prefieren ignorar estos asuntos y dedicarse a otros más enjundiosos, como la eliminación o reforma de las diputaciones provinciales.


Jesús Alonso Millán

Elecciones 26J: ¿Qué dicen los candidatos sobre el transporte?

21transporteSegún el análisis que Greenpeace realizó de los programas electorales de las pasadas (y desastrosas) elecciones, Podemos y Unidad Popular serían los más comprometidos con el medio ambiente, seguidos por el PSOE y Ciudadanos, y más alejado se situaría el PP. Pero, ¿qué nos cuentan en sus programas?, ¿responden sus propuestas a las necesidades reales?

En esta ocasión nos centramos en el transporte, uno de los elementos clave en la lucha contra el cambio climático. España, país rendido ante las bondades de la construcción, casi neurótica, de infraestructuras, deberá solucionar todo este embrollo de vías de AVE, aeropuertos y autopistas.

Y ¿qué dicen los partidos en sus programas? Pues esto:

• PP: pretende apostar por la contratación de obra pública y evaluar la rentabilidad social y económica de los proyectos. Siguen con la idea de extender la red de alta velocidad ferroviaria como si no hubiera un mañana. Y prometen diseñar un Programa de Regeneración de travesías urbanas y un Plan Nacional de Movilidad.

• PSOE: entre sus propuestas se encuentra la elaboración de un Plan de Transportes y sus Infraestructuras, la creación de consorcios de transporte de mercancías,  promover acuerdos con ayuntamientos y comunidades autónomas para la implantación de Planes de Movilidad Urbana, el diseño de un Plan Estratégico de la Bicicleta y la implantación de la Smart Road. Al contrario que el PP, quieren promover la participación del sector privado en la construcción y explotación de infraestructuras.

• Ciudadanos: se centrará en los ejes de la Red Transeuropea de Transportes (RTE-T), la intermodalidad de viajeros y mercancías, y la descongestión de los ejes viarios principales. También buscan actualizar el diseño de las redes nacionales, siempre que sean rentables en términos socioeconómicos. Proponen nuevas tarificaciones para el transporte público, apoyar la creación de consorcios de transporte para motivar el billete único, impulsar la construcción de más carriles bici y de aparcamientos disuasorios.

• Podemos: apuesta por lo que denomina “infraestructuras verdes”, donde incluye redes de transporte colectivo, transporte ferroviario y desarrollo de energías renovables. Además quiere facilitar el uso de la bicicleta, el acceso al transporte público y apoyar el transporte por ferrocarril.

El cómo ya nos lo contarán cuando gobiernen, prefieren no hacer spoiler.

¿Y cuáles son los problemas reales en este sector?
La movilidad y las infraestructuras son siempre un quebradero de cabeza. No siempre se consigue diseñar un sistema de transporte eficiente y eficaz. Y desde luego que no se tiene en cuenta la viabilidad de un proyecto antes de su construcción, es parte de nuestra idiosincrasia y amor por el ladrillo. Es por ello que se debería fomentar el transporte público y el uso de energías renovables, aprovechar las vías de tren que pueblan nuestros campos para transportar mercancías y darle un impulso a los puertos.

Y también apoyar las nuevas formas de movilidad, como el carsharing o el coche a demanda. Porque parece que una vez más la sociedad se adelanta y busca las soluciones que los gestores no se han atrevido a ofrecer. También se debería dejar de subvencionar industrias sucias, como la automovilística, y empezar a aplicar aquello tan manido de “el que contamina paga”. Desde mi punto de vista, las propuestas deberían ser más sólidas y comprometidas, porque no hay que olvidar que el transporte es uno de los puntos calientes en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero y consumo de recursos. Y que sus consecuencias se notan en el aire, en el agua o en el suelo.

En esta nueva legislatura, los partidos tienen la oportunidad de hacer las cosas bien desde el principio y tratar de paliar la situación, en ocasiones, catastrófica del medio ambiente en la actualidad. También pueden utilizarlo como elemento diferenciador.
Sería tan sencillo como poner en práctica todas las indicaciones marcadas por la Unión Europea en su “camino hacia la sostenibilidad”. Puede que el medio ambiente siga siendo el segundón una vez más.

María Perona

Elecciones 26-J: ¿Buenas palabras, o soluciones para la ciudad?

ciudadUno de los puntos a los que tendrá que enfrentarse el nuevo gobierno que logre ganar las próximas elecciones en España serán los problemas ambientales a los que nos vemos enfrentados todos los que vivimos en las ciudades.

El aumento de alergias en las personas, problemas en la calidad del aire, sobre todo en las ciudades más grandes, posibles sequías y cambios bruscos en las temperaturas son solo ejemplos de todas las consecuencias del cambio climático y de modelos de ciudades poco sostenibles o incluso insostenibles a nivel ambiental.

Las elecciones llegarán pronto y esta vez quisimos analizar la información brindada por los partidos más sonados a ganar en los sufragios, es decir el PP, PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos, principalmente sobre cambio climático, sostenibilidad, residuos, agua y emisión de gases, cuatro problemáticas ambientales que afectan hoy día a las ciudades españolas, y que debido a los impactos generados sobre todo en la salud de las personas representan temas interesantes de considerar antes de votar.

Con programas políticos de hasta más de 300 páginas, en donde muchas veces se consideran primero las “fallas” de otros partidos antes que los problemas que aquejan al país, he terminado de ver cómo, en realidad ningún partido se pone en frente de un problema tan real que ya nos afecta a todos.

En general todos los partidos hablan mucho sobre el medio ambiente urbano, de cuán importante es el desarrollo sostenible de las ciudades y cambiar los modelos urbanos en todos los aspectos, de cara a un presente que no comprometa a las futuras generaciones y más… sin embargo ninguno dice cómo lo va a hacer.

Divagar parece la solución para salir rápidamente del tema ambiental y es así como en mi opinión ninguno dice por ejemplo: “el problema de contaminación del aire en las ciudades lo vamos a combatir haciendo 1, 2, 3 y 4” y así sucesivamente con todos los demás problemas; por el contrario se habla de combatir el cambio climático porque es muy importante para todos, se dan porcentajes y datos matemáticos del porqué de la importancia de ese tema, pero no se dice cómo lo van a hacer, y lo mismo sucede con los temas de agua y residuos. Se habla de impulsar políticas de reducción de emisiones, pero no se dice qué políticas, y así sucesivamente hasta llegar al punto de hablarnos de una “Política de cambio climático”, o de una “Ley de cambio climático” pero proyectadas para el 2030-2050 ¿Es que piensan gobernar durante más de 10 años?

Ilógicamente un problema tan grave como el cambio climático, cuyos efectos comienzan a intensificarse en las ciudades, tiene planteados sus objetivos 14 años después, entonces ¿qué va a pasar con nuestras ciudades? Es bastante obvio que no estamos preparados para enfrentar los efectos de los problemas ambientales actuales.

La propuesta general para las ciudades del PP es centrarse en los ciudadanos y potenciar el desarrollo de ciudades inteligentes, sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. El PSOE propone mejorar la habitabilidad de las ciudades reduciendo las emisiones de CO2  , medida acompañada de creación de empleo y eficiencia energética. El partido Ciudadanos asegura como pilar básico de su programa de gobierno proponer políticas, legislación y medios que protejan a los ciudadanos y a los ecosistemas fomentando la educación medioambiental a través de un “Plan Estratégico de Ciudades Humanas Inteligentes”. Y por ultimo Unidos Podemos propone una política de transformación de los ecosistemas urbanos en lugares más sostenibles y habitables para la ciudadanía con una estrategia de participación ciudadana en los aspectos ecológicos que afecten la vida y el bienestar. Todo suena muy lindo, ¿cierto?

Esperemos que finalmente todo eso tan lindo que se habla en cada programa político de los diferentes partidos (aunque en el fondo no digan mucho,  ya que no dicen cómo lo van a hacer) se transforme en verdaderas acciones en búsqueda de mejorar la calidad de vida de las personas, pero sobre todo de garantizar nuestro derecho a un medio ambiente sano.

Rosely Rojas Rizzo

Elecciones 26-J: Las promesas energéticas para un nuevo gobierno

energiaAl llegar las nuevas elecciones, se debe recordar lo que proponen los diferentes partidos en relación a la protección del medio ambiente. La cumbre sobre el clima, COP 21, de diciembre de 2015 supone que todos los países se comprometan, sobre todo, a mantener el alza de las temperaturas por debajo de los 2 grados.Un país se puede comprometer gracias a su Gobierno, ¿verdad? Por lo tanto, vamos a echar un vistazo sobre los programas de los cuatro partidos principales.

En diciembre de 2015, Greenpeace realizó una recapitulación de las medidas medioambientales de los distintos partidos en la cual se destacaron los compromisos en términos de “apoyo a las energías renovables”, “derogación del Impuesto al Sol”, “abandono de la energía nuclear”, “prohibición de nuevas prospecciones”, “prohibición de fracking” y “disminución del uso de carbón” (la lista de Greenpeace es más larga).
Sólo hacen falta esos seis apartados para entender la profunda brecha entre PP y Podemos: no se cumplen ninguno de ellos en el programa del primero, mientras que, al contrario, el último los apoya a todos (dejando una duda sobre las nuevas prospecciones).
Por su parte, PSOE y Ciudadanos están divididos entre los dos, cumpliendo una parte o quedando confusos sobre los asuntos.

En cada uno de los programas electorales (en los cuales las propuestas suenan más como promesas efímeras que reales compromisos), los partidos hacen hincapié sobre la necesidad de cambiar el modelo hacia una energía “sostenible”, “verde”, “renovable”, etc. También se trata de incentivar el autoconsumo, por tanto, tres de los cuatro partido (PSOE, Ciudadanos y Podemos) prometen derogar el famoso Impuesto al Sol que representa una de las mayores trabas al desarrollo del autoconsumo sostenible.

Rápido vistazo sobre los diferentes partidos

El PP es el partido con menos propuestas para una energía sostenible. Se mantendrán las centrales nucleares en el proyecto de mix energético, se promueve la reactivación de las comarcas mineras y se asegura un “compromiso con la energía sostenible” a pesar de que no quieren derogar su ley del Impuesto al Sol.

Ciudadanos promueve el autoconsumo y la necesidad de España de diversificar sus fuentes de energía para evitar una importante dependencia energética. Las medidas quedan confusas (impulsar las energías renovables, impulsar la producción de biogás, biomasa y biocombustibles de fuente no alimenticia, etc.) y no son muchos los objetivos cuantificados.

Las ideas claves del PSOE son la prohibición del fracking, el cierre de las centrales nucleares de más de 40 años, el acceso a una ciudad más limpia gracias a la renovación energética de las casas y edificios públicos, etc. El objetivo principal (y muy ambicioso) es reducir las emisiones de CO2 a 1,7 toneladas per cápita y año para 2050 (ahora son 7 toneladas).

Hay de subrayar que Podemos e Izquierda Unida pactaron para las nuevas elecciones. Parecen ser los dos partidos con el mayor compromiso en cuestiones energéticas más limpias. En su acuerdo “Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos”, fijan objetivos ambiciosos para 2030 en términos de reducciones de gases de efecto invernadero o uso de energías renovables para que en el año 2050, el 100% del consumo energético provenga de fuentes renovables.

España es un país con una gran dependencia energética pero podrá invertir la situación apostando por las energías renovables como la fotovoltaica, aprovechándose de ser uno de los países europeos con más exposición al sol al año. Sin duda, ninguno de los partidos entiende realmente este potencial y, sobre todo, la necesidad de cambiar de modelo energético para cumplir con los objetivos internacionales y más allá, llegar a un futuro limpio. Desafortunadamente, esa falta de compromiso se refleja en sus discursos que pocas veces dejan tiempo a las cuestiones ambientales, que más allá de la banquisa que se derrite en el Ártico, afecta a todos los ciudadanos españoles y del mundo, sin distinción ninguna.

Elvina Mocellin

 

Energizer avanza hacia la economía circular

energizerccLas pilas son engorrosas, qué duda cabe. Las usamos en infinidad de aparatos, se gastan cuando menos te lo esperas, es un tipo de residuo especial que no podemos mezclar con los restos de lechuga. Pero no podemos vivir sin ellas. Cada vez que vemos el creciente montón de pilas usadas en esa caja donde las guardamos –con la intención siempre aplazada de llevarlas al contenedor de pilas más próximo–  pensamos “esto es insostenible”. Es verdad, así como también es cierto que puede dejar de serlo, y antes de lo que pensamos.

El gran fabricante de pilas Energizer está entrando decididamente en el sendero de la sostenibilidad. Hay cosas que ya estaba haciendo, como alargar la duración de sus productos –las pilas alcalinas. Prolongar su  duración reduce automáticamente la cantidad de residuos de pilas. Otra tarea importante es la eliminación de compuestos tóxicos en la composición de las pilas. Esto garantiza que se impide el flujo hacia la naturaleza –y hacia nuestros cuerpos– de sustancias tan peligrosas como el mercurio.

Ahora Energizer está dando un paso más: se está responsabilizando del ciclo completo de vida de sus productos, está creando un sistema de producción y consumo de la cuna… a la cuna. Las pilas EcoAdvanced, de larga duración y sin compuestos tóxicos, incorporan un porcentaje de materiales reciclados a partir de pilas desechadas. Ahora mismo es un 4%. En 2025 será el 40%. El objetivo final es simplemente un sistema de producción de pilas plenamente sostenible, basado en la economía circular. Es decir, en lugar de residuos engorrosos que hay que eliminar, las pilas usadas se convierten en materias primas valiosas que se convertirán en nuevas pilas, en un circuito cerrado que imita a los de la naturaleza.

La Fundación Vida Sostenible ha firmado un convenio con Energizer para contribuir a la reforestación de espacios naturales. Mejoramos el paisaje, mejoramos la industria: son las dos caras de la misma moneda de la sostenibilidad.

Transporte postmoderno

transporteposmodernoccLa forma en la que nos movemos está cambiando. En el pasado más reciente nos debatíamos entre el incordio del transporte público o la comodidad de nuestro coche. Solo algunos locos se atrevían a coger una bicicleta. Y otros incluso caminaban por las calles para ir al trabajo cada día. Ese incordio se ha transformado en eficiencia y la comodidad de conducir tu propio automóvil ha dejado de ser prioritaria.

El coche, que duerme en garaje, era el transporte primigenio de esta era. Sales de tu casa, te montas y directito al atasco mañanero. Los más elegantes se apuntaban al taxi, levantas el brazo y a rezar para que no tenga Radio Olé sintonizada. Pero nada de gritar “¡taxi!” que eso solo pasa en Manhattan.
Estas opciones siguen ahí, pero han surgido nuevas “digievoluciones”. Mejoras en los medios habituales para satisfacernos a todos. Algo tan simple como compartir coche se ha profesionalizado de tal forma que existen aplicaciones específicas, como BlaBlaCar. Incluso el controvertido Uber, ha propuesto un nuevo producto, Uber Pool, para compartir coche (el Uber, claro) con personas que realicen tu mismo recorrido. También se ha encontrado el mejor uso que se puede hacer del coche eléctrico, el carsharing, que en Madrid está impulsado por Car2go. Pequeños vehículos blancos y azules que campan a sus anchas por las calles del centro, aparcan donde quieren y no emiten nada que genere esa famosa boina que cubre la ciudad de vez en cuando. Desde tu propio móvil, eliges el coche más cercano y lo abres con una aplicación. ¿Es esto ciencia ficción? Para mi abuelo, de un pueblo del León más profundo, sí. Para los que vivimos en la ciudad, el pan nuestro de cada día.
Todas las opciones van por el mismo camino, ahorrar dinero, ahorrar materiales, reducir las emisiones, liberar espacio para los peatones y ciclistas… Y mejorar la habitabilidad de las zonas urbanas.

Los ayuntamientos se han puesto las pilas, ya sea por ganar votos o por una sincera preocupación por la movilidad en las ciudades, y con una varita mágica han llenado algunos barrios de bicicletas eléctricas y carriles-bici. En este campo hay todavía un largo camino por recorrer, literal y figuradamente, para que se pueda considerar como una alternativa segura y real.

Las ciudades tienden a la dispersión, y la forma en la que nos movemos se va adaptando a este nuevo modelo. Pero eso no nos conduce, y nunca mejor dicho, a nada, salvo al desastre. Más coches en las carreteras, mayor número de desplazamientos y cada vez más largos. La accesibilidad y la proximidad son las piezas clave para lograr un modelo de movilidad sostenible. Si necesitas coger el coche para hacer la compra o para ir al colegio, el sistema está fallando. Otro aspecto a tener en cuenta es que las calles son para las personas, y somos nosotros quienes hacemos ciudad. Cuando una calle se peatonaliza se llena de vida y se dinamiza el comercio. Y estas zonas permiten ir en bicicleta o patinete, y aumentan la sensación de seguridad. ¿Por qué no practicar esto en todas las calles?

La religión marcaba (algo menos en la actualidad) nuestra vida, nuestras construcciones o nuestras dietas. Pero hay un “nuevo opio” del pueblo, los coches. La industria automovilística se ha servido de una red de contactos –políticos, empresarios o agencias publicitarias– para tejer una telaraña en la que nada se escapa. Pero ya es hora de rehabilitarse, y lanzarse de lleno al resto de alternativas que la innovación y la necesidad nos traen.

María Perona

La tasa Tobin y la olvidada economía real

tobincc1971. Fue el año en que el Premio Nobel de economía, el norteamericano James Tobin formuló su propuesta de crear una comisión para regular los movimientos especulativos de divisas. En el siglo XXI, se utiliza su apellido para denominar la propuesta de gravar las transacciones financieras internacionales. La idea parece sencilla e idónea, pero a pesar de la crisis financiera de 2007, de los numerosos casos de corrupción por parte de los dirigentes del mundo o de los escándalos de fraude tipo Panama Papers, los jefes de gobierno no parecen dispuestos a imponer más impuestos a sus queridas empresas. En 2013, diez países de la eurozona (Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Eslovenia, Portugal, Grecia, Eslovaquia, Italia y España) se comprometieron a implementar esa tasa. Pues, ¿dónde está? Parece que, después de tres años de negociaciones, está a punto de fracasar.

Objetivo: eliminar la especulación

La especulación, o cómo el ciudadano se siente impotente ante los llamados ricos. La especulación se define como “el conjunto de operaciones comerciales o financieras destinadas a obtener un beneficio económico, basándose exclusivamente en las variaciones de precios en el tiempo”. Supongamos que en un momento t, 1 euro = 1 dólar. Si el especulador prevé que en el momento t+1, el cambio será 1 euro = 1,5 dólares, el especulador comprará los euros en el momento t para venderlos en el momento t+1 y así, sacar beneficios. Ese ejemplo sencillo se aplica a cantidades infinitas de dinero. Además, el tiempo se vuelve mucho más rápido, entre el momento t y t+1 pueden ser solamente algunos minutos. Demasiado dinero. Demasiada rapidez. No puede pertenecer a la economía real.

¿Personas, empresas, gobiernos? Ni siquiera se sabe quienes son. Esas elites parecen escondidas en los mecanismos del sistema globalizado mundial, aprovechando las fallas del mismo. Para el ciudadano, la especulación no es una realidad, la gente corriente no puede identificarse con esa actividad porque, primero, no puede practicarla, y segundo puede ser que si pudiese no lo haría: sí, es una realidad, sucede que a muchos les gusta pagar impuestos porque significa (normalmente) construir edificios, equipos e instalaciones públicas para mejorar las condiciones de todos.

El ciudadano no solo es impotente frente a los tiburones de las finanzas, sino también frente a su propio gobierno. Los dirigentes no parecen entender las preocupaciones de sus ciudadanos. Siempre hay que beneficiar a las empresas para desarrollar el país porque son ellas las que crean (o no) empleo. Pero no creo que el dinero almacenado en paraísos fiscales ayude al crecimiento económico de los países europeos (la tasa Tobin no prevé eliminar los paraísos fiscales, eso tiene que ser otra medida en sí)…

La especulación es un riesgo para el sistema financiero porque instala unas condiciones de inestabilidad. Además, es el sistema entero que está en peligro por el hecho de estar plenamente integrado en el famoso “mundo globalizado”. El principal objetivo de esa tasa sería evitar la especulación que ahora rige el mundo de las finanzas. Incluso una tasa muy baja reduciría el número de transacciones y por lo tanto reduciría las transacciones especulativas. Además, la tasa afectaría solo las transacciones a corto plazo y por tanto no perjudicaría a las inversiones a largo plazo. O sea, se busca penalizar la economía financiera que juega en detrimento de la economía real, y no lo contrario. Según “The Human Development Report” de 1997, con un nivel del 0,1%, la tasa Tobin lograría anualmente unos 166 mil millones de dólares. Para darse cuenta de la suma que supone, sería dos veces más que la suma anual necesaria para erradicar la pobreza extrema en las primeras décadas del siglo XXI. Pero, ¿a quién le importa reducir las desigualdades?

Elvina Mocellin

 

¿Cuánto contamina un coche eléctrico portugués?

cocheportuguesccUno de los mitos favoritos del fósil-carnivorismo, junto con aquél de que los alimentos ecológicos no son más nutritivos que los convencionales, es que el coche eléctrico, señores, también contamina. Especialmente el coche eléctrico alemán, gracias a que Alemania, aunque está en plena Energiewende (transición energética) todavía necesita quemar mucho carbón para fabricar electricidad, un 40% del total del suministro. Las renovables suponen en Alemania un 25 % de la electricidad aproximadamente, según Eurostat. La media de la UE es de algo más del 20%. Conclusión: los coches eléctricos alemanes lanzan humaredas virtuales de carbón quemado cada vez que se mueven (sin considerar la energía gastada en la fabricación del vehículo).

Los coches eléctricos portugueses lo tienen mucho mejor. Según la misma fuente de arriba, la electricidad de este país ya es renovable en casi un 50%. APREN (Associação Portuguesa de Energias Renováveis) informa en su último boletín de que, a lo largo del mes de abril de 2016, las renovables fueron un 95% del suministro eléctrico de Portugal continental. Por fin, llegó el hito histórico: durante cuatro días seguidos, la electricidad del país vecino fue 100% renovable. De manera que los afortunados usuarios de un coche eléctrico en Portugal, entre el 7 y el 10 de mayo de 2016, se movieron literalmente impulsados por el agua y el viento. Y por un poco de energía solar. Actualmente supone apenas un 1% de la mezcla eléctrica portuguesa, por lo que su potencial de desarrollo es enorme.

Portugal está construyendo un sistema eléctrico 100% renovable sobre la base de una robusta hidroelectricidad y un fuerte desarrollo de la energía eólica. A diferencia de Dinamarca, que tiene un monocultivo eléctrico de aerogeneradores (Dinamarca produce un 53,2% de electricidad renovable, eólica en un 95%), Portugal lo tiene todo: hidráulica, eólica, biomasa (poco explotada todavía) y solar (muy incipiente todavía). La primera mitad de 2016 el 75% del suministro eléctrico portugués fue renovable. A este ritmo, dentro de cinco años podrán echar el cierre definitivo a sus centrales fósiles y empezar a sustituir sus coches convencionales por modelos eléctricos limpios de verdad.

Jesús Alonso Millán

 

 

 

¡Atención! ¡Nos estamos quedando sin agua potable!

agua“Enfrentarse a la amenaza creciente de la inseguridad sobre el abastecimiento de agua es uno de los grandes retos existenciales de la humanidad” Con estas palabras el profesor de Ingeniería Medioambiental en la Universidad de Harvard John Briscoe describe lo que en mi opinión podríamos resumir como la crisis del agua.

Seguramente aquellos curiosos de los acontecimientos del mundo habrán visto o escuchado hace unos días, que entre los documentos filtrados por Wikileaks se encuentra uno de la compañía Nestlé en el que literalmente se le pone fecha final al agua potable.

¿Alguna vez habéis imaginado un mundo sin agua? O ¿habéis tenido la experiencia de pasar más de un día sin agua potable? Para muchos de nosotros la idea de no tener acceso a este recurso ni siquiera pasa por nuestra mente. Sin embargo, es el día a día de millones de personas en países de por ejemplo Latinoamérica, África y Asia Occidental, en donde a diferencia de nuestro país, la pregunta sería ¿habéis tenido la experiencia de pasar más de un día con acceso al agua potable? Impresionante pero cierto. Pues al parecer esta realidad que hoy en día ya viven millones de personas es el futuro que nos espera a todos a partir de 2025 y con consecuencias irreversibles para el 2050, año en el que según este informe el agua potable del planeta se habrá terminado.

Se estima que con el ritmo de consumo de agua potable que tenemos y la población mundial creciente para el 2025 se necesitaría un aumento del consumo de agua en un 20% para la agricultura, 50% para la industria y 80% para uso doméstico, pero, ¿de dónde vamos a sacar esos aumentos si en ese año sería apocalípticamente para el recurso agua “el principio del fin”?.

Un humano promedio según la organización mundial de la salud (OMS) necesita  un mínimo de 50 litros de agua al día, sin embargo mientras que unos cuantos derrochan cientos y cientos de litros diariamente, otros millones sobreviven con menos de la mitad de esa cifra.

Muy a pesar de que conocemos la importancia del agua para todos los seres vivos que habitamos el planeta Tierra, todavía existen quienes despilfarran y contaminan el recurso como si nunca se fuese a terminar, una conducta que sin duda agudiza el problema y nos vuelve a todos vulnerables ante una eventual escasez de agua potable.

Nuestras grandes preocupaciones actuales, como la amenaza terrorista de ISIS, la crisis económica, etc… quizás no nos permiten preocuparnos de temas ambientales como la crisis del agua, cuyos efectos cambiarían por completo la vida tal como la conocemos hasta ahora, sin descartar que como ha sucedido en épocas anteriores una nueva guerra por el agua se desarrolle en el mundo con consecuencias aún más graves para los humanos.

Se dice que la crisis del agua se intensifica como producto de nuestra dieta basada en la carne, la cual consume grandes cantidades de agua en la producción de alimentos como el maíz y la soja que se utilizan para alimentar al ganado. Según el informe filtrado, si todas las personas del mundo tuviésemos una dieta parecida a la de los estadounidenses el agua potable del planeta ya se hubiese acabado en el año 2000 cuando se alcanzaron los 6000 millones de habitantes.

Al leer el informe antes citado, llamado “Tour D’Horizonte” la sensación de miedo por el futuro tan cercano y a la vez tan devastador que nos espera nos invade. Sin dejarnos ganar de ese miedo pensemos un momento ¿Qué podemos hacer desde nuestra vida cotidiana para evitar este futuro “seco” tan devastador?. Podemos, desde casa y ahorrando incluso dinero, sumarnos al cambio, aquí os dejo algunas ideas para ello.

Con la población mundial multiplicándose cada segundo no hacer nada para proteger el agua potable e impulsar su uso racional es un atentado contra la vida de los ecosistemas, pero también para nuestra propia seguridad y nuestra propia vida.  Queda claro entonces que el momento de comenzar a hacer un uso racional del agua no da espera, es ahora.

Rosely Rojas Rizzo

facebook.com/roserojas49

 

Informe “Tour D’Horizonte” completo

Más información y cifras sobre el consumo de agua en el mundo

El derecho a la desconexión

desconexionMañana será el inicio de la cuarta revolución industrial según dicen algunos. En esta hora en la cual la tecnología se revela como el poder máximo, no hay que olvidar que las nuevas tecnologías ya se convierten en causas de estrés y malestar para muchos, entre otros, los trabajadores.

Todavía me sorprenden los que confían totalmente en la tecnología. Los que piensan que podremos vivir 300 años, que nos mudaremos a Marte, que se podrá crear agua con tierra y cultivar legumbres en zonas áridas, etc. Inventar más. Siempre más. Pero la tecnología no es sólo amor, felicidad, progreso o ayuda, sino que es también riesgo, sedentarismo, despilfarro y mucho más.

Mientras algunos están felices de poder adoptar el teletrabajo (trabajar desde su casa), otros se ven invadidos por la tecnología en su vida personal. Desde la llegada del primer teléfono hasta los nuevos smartphones, las condiciones laborales no han parado de evolucionar. Ahora, los empleados están conectados todos los días. Esa hiperconectividad puede llegar a un abuso por parte de las empresas: llamar el viernes por la tarde a sus empleados para que acaben un dossier para el lunes por la mañana, mandar mensajes a las nueve de la tarde después de un día entero de trabajo, tener que contestar a correos en casa, etc. Todas esas pequeñas acciones pueden invadir nuestras vidas personales rápidamente e influir sobre nuestro bienestar y sobre el de toda nuestra familia.

Países europeos como Alemania y Francia ya están pensando en legislar el uso de la tecnología al servicio del trabajo fuera de las horas laborales. En su proposición de ley del trabajo, el gobierno francés quiere crear un “derecho a la desconexión” para que se respete por completo el tiempo de descanso. Si para algunos parece obvio desconectar sus aparatos después del trabajo, no es tan fácil para otros. Según la psicóloga Tatiana Lissitzky, algunos quieren demostrar sus aptitudes y por lo tanto incrementar su disponibilidad aún después de las horas laborales. Esa actitud puede llegar a una adicción. Esa hiperconectividad también puede llevar a trastornos de sueño o problemas psicológicos por estar siempre “hiper”. Hiperactivos. Hiperconectados. Hiperimplicados…

Esos tipos de comportamiento han crecido poco a poco sin que nos demos cuenta de cómo influyen en nuestra vida. Por supuesto , todos no somos iguales delante de ese asunto, un albañil nunca podrá trabajar desde su casa. Pero un secretario o una secretaria, un ejecutivo o una ejecutiva están más expuestos al riesgo. Nadie nos obliga a contestar al teléfono durante los fines de semana (salvo excepciones) por lo tanto, ¿por qué lo hacemos?

Elvina Mocellin

 

 

Flojera petrolera

oilHace unos días el Gobierno de Arabia Saudí anunció una crisis de gobierno y dentro de ella el cambio del nombre del importante Ministerio de Petróleo por Ministerio de Energía. No contento con ello, el gobierno saudí lanzó el programa Vision 2030, uno de cuyos pilares es, en palabras del príncipe Muhammad Bin Salman, “terminar con la dependencia del petróleo de Arabia Saudí”, que viene a ser como el propietario de una licorería declarándose abstemio.

A muchas millas de distancia, Tesla recibe cientos de miles de reservas de su Modelo 3, lo que tiene mucho mérito porque el coche no existe todavía y la reserva no es gratis, hay que aforar 1.000 dólares para entrar en la lista de espera. El Tesla 3 es un coche eléctrico.

¿Y qué dicen los técnicos? El último informe de la Agencia Internacional de la Energía muestra una renqueante curva de consumo, que cada año crece menos que el anterior. La AIE espera que los 100 millones de barriles de petróleo diarios se alcanzarán por los pelos hacia 2020, y no está claro que esa cifra se supere en los años siguientes. Esa cantidad equivale a aproximadamente un quinto de litro de petróleo (como un botellín de cerveza) para cada hombre, mujer y niño de nuestro planeta al día. Por cierto, un barril de petróleo (unos 159 litros) equivale a 42 galones. La cosa viene del siglo XIV, en Inglaterra.

Hay muchas razones para este desmayo en el consumo petrolero, después de tantos años de crecimiento alegre y sostenido (excepto en 2008 y 2009). El oro negro pierde posiciones en el sector residencial y comercial, en general en medio urbano. El transporte por carretera, que supone alrededor de cuatro de cada diez barriles consumidos, tampoco ofrece buenas perspectivas de crecimiento. La demanda de gasolina en Estados Unidos baja a medida que aumenta la eficiencia media de los vehículos. Y eso sin contar el factor Tesla.

Todo esto y muchos datos más llevan a la AIE a proclamar un hecho histórico: por primera vez, la curva del crecimiento de la economía y del consumo de energía se ha desacoplado de la curva de crecimiento de las emisiones de CO2, es decir del consumo de combustibles fósiles, singularmente el petróleo, el antiguo puntal de nuestra civilización.

Repsol, por boca de su presidente, no está de acuerdo con este panorama. En vez de energía “verde y limpia”, apuesta por energía “justa y responsable”, es decir, la que “cueste lo que la gente pueda pagar”. Antonio Brufau cree que el “mix” energético no cambiará en muchos años, porque el consumo de petróleo aumentará “conforme aumente la clase media”.

Precisamente dos días después, un estudio mostró como la clase media, en España, había perdido 3 millones de efectivos. En general, sumando toda clase de indicios, parece que hay derecho a decir que, más que un apocalíptico “peak oil” (el máximo de producción de petróleo, a partir del cual bajaría su disponibilidad, sumiendo al mundo en el caos) nos encontramos próximos a un vulgar “peak of oil consumption”, el comienzo del desinterés, de la pereza petrolera.

Jesús Alonso

 

 

 

 

 

¿Eres agricultor o más bien ganadero?

carneExisten dos tipos de personas en el mundo, los agricultores y los ganaderos. Desde que el mundo es mundo esta ha sido la lucha: plantar y recolectar o criar y matar. Sobre todo lo de matar, recuerda lo que pasó con Caín y Abel.

Suponiendo que en la Tierra somos 7000 millones de habitantes (rondamos los 7300, en realidad), y que cada persona consume 40 kg de carne al año, según la FAO, necesitamos 280 millones de toneladas de carne, que podrían ser suministrados por:  138 millones de vacas, 49.700 millones de pollos, 1.056 millones de cerdos y  644 millones de ovejas. Y esto es tan solo una aproximación a la baja, dado que los países desarrollados llegan a consumir más del doble de esos 40 kg al año, y el número de animales está calculado en peso total, es decir, sin contar los kilogramos que no son para consumo alimenticio. Todo ello, estando  en un mundo en el que algunos millones de habitantes son vegetarianos por religión, necesidad o elección. ¿Te imaginas un mundo donde todo el mundo consumiese carne en grandes proporciones?, y ¿uno en el que fuéramos vegetarianos, o incluso veganos?

Un artículo de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), da respuesta a alguna de estas preguntas. Para ello han definido 4 escenarios posibles para 2050: uno en el que se sustituye la carne de rumiantes, otro sin carne, un tercero sin productos de origen animal (como leche y huevos), y el último con una sustitución parcial de la carne en proporciones saludables (lo que han denominado HealthyDiet, definida por la Harvard Medical School).

El escenario más realista a corto-medio plazo sería el último, HealthyDiet. Ya que no supondría un cambio radical en nuestra dieta ni en los dos sectores implicados, ganadería y agricultura.
La producción de carne aumentará, al igual que las emisiones en 2050. Redirigirnos hacia el cuarto escenario, donde el consumo de carne y vegetales es equilibrado, supondría un descenso de la producción y de las emisiones más sostenido. Concluyen que se podrían reducir 30 ppm las emisiones de CO2, en comparación con el escenario de referencia – siguiendo el modelo de consumo actual.
Las previsiones son claras, si la población sigue aumentando (como es natural) habrá que doblar la producción de alimento. Las soluciones pasan por cambiar la dieta y no, no por matar gente.  No podemos olvidar que la ganadería es la responsable del 18% de las emisiones, y de un 80% del uso de la tierra antropogénico.

Para obtener 100 kg de proteína animal procedente de rumiantes, necesitamos 0,6 ha. Para obtener esa misma cantidad, necesitaríamos 0,25 ha, si proviniesen de legumbres. Es decir, necesitamos la mitad de terreno para obtener el mismo “alimento”, sin tener en cuenta las emisiones evitadas y la mejora de la dieta.

El 38% de la tierra va destinado a agricultura y ganadería. Pero solo un 55% va para alimentar a las personas. ¿El resto? Un 36% para alimentar a gallinas, vacas, cerdos u ovejas que más tarde nos alimentarán a nosotros; y en torno al 10% para combustibles.

Con el aumento del consumo, necesitaremos arrasar más hectáreas de tierra, acabar con la biodiversidad que allí habita y echarnos luego las manos a la cabeza porque hay unos locos quemando la selva. Sin mancharte las manos, tú eres quien está quemando esa selva, tú estás cargándote media población de avutarda de los campos castellanos, tú eres quien prefirió comprar esa bandeja de carne procesada en el supermercado, y quien desechó esas zanahorias por “feas”,

No fueron las grandes corporaciones ni los gobiernos. Fuimos nosotros. Como consumidor tienes un poder que requiere de gran responsabilidad, ¡úsalo!

Creo que la solución no es veganizar el mundo, sino ser conscientes de lo que implica comerse un filete o tomar un vaso de leche cada día. Tener presentes las consecuencias sobre el clima, la biodiversidad y, más egoístamente, sobre nosotros. La que abajo firma no es ni vegetariana ni vegana, al menos en público, pero sí ha reducido de forma significativa el consumo de productos de origen animal y no ha sido nada traumático. Simplemente déjate llevar por la dieta mediterránea, tan nuestra y tan olvidada, y te lo agradeceremos todos.

María Perona

@honolulurocks

Fuentes:

FAO (sobre la carne)

Climate benefits of changing diet

Cinco señales por las que el TTIP debería preocuparnos

ttipEl Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés)  es un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y EE.UU. que se lleva negociando desde junio de 2013. A pesar de ser este un tratado que afecta a más de 800 millones de personas, hasta hace unos días casi nadie sabía el significado de estas cuatro letras. Pero la semana pasada cambiaron las cosas: Greenpeace filtró documentos secretos de las negociaciones y el TTIP comenzó a tomar nombre en casi todos los medios de comunicación y redes sociales.

Lo que en un principio debería ser algo bueno, un tratado comercial que debería garantizar los Derechos Humanos, la protección del medio ambiente y dirigirse hacia el desarrollo sostenible, se aleja mucho de estos tres epígrafes. Y es que el afán por el poder y el beneficio económico de las multinacionales siempre va en dirección contraria a los objetivos de las instituciones internacionales y de la ciudadanía.

A continuación se muestran algunas de las señales que explican por qué el TTIP es un asalto a la democracia, como bien narra Adoración Guamán en su libro sobre el tratado.

Falta de transparencia

La Comisión Europea habla de transparencia en las negociaciones, pero lo cierto es que el acuerdo se ha estado gestando todo este tiempo con opacidad y secretismo, a espaldas de los ciudadanos y poniendo numerosas trabas a los eurodiputados que intentaban acceder a los documentos de la negociación. En julio de 2014, el jefe negociador de la UE, Ignacio García Bercero garantizó a EE.UU. que los documentos del acuerdo no serían públicos hasta 30 años después de las conclusiones negociadoras.

Pero Bruselas ha tenido que ir modificando su política de comunicación, debido a las constantes presiones que solicitaban una transparencia real y a la creciente oposición al tratado. Y a pesar de haber hecho públicos algunos datos, ha sido necesario que se filtrase una serie de documentos para que los medios de comunicación hicieran eco sobre el tema y para que los ciudadanos se interesaran o, mejor dicho, se enteraran de lo que es el TTIP. Pero también para informar a los eurodiputados a los que no se les permitía entrar en la famosa reading room, la sala en la que se ‘’podían’’ consultar los textos de las negociaciones bajo juramento de confidencialidad, tiempo limitado y estricta vigilancia. Hasta los mismos eurodiputados se han topado con una serie de trabas al intentar informarse sobre el acuerdo. Y, pese a todo, este acuerdo continúa siendo un misterio para muchos.

No solo se trata de un problema de falta de transparencia por parte de los negociadores, sino también de falta de información y participación ciudadana. Hacer secretas las negociaciones de un acuerdo comercial que afectaría a más de 800 millones de personas es, sin duda alguna, atentar contra la democracia.

Las empresas se sitúan por encima de los ciudadanos

Lobbies y grandes empresas son los actores principales en las negociaciones del Tratado. Personas no elegidas por nosotros están decidiendo en nuestro lugar con el objetivo único del beneficio propio. La aprobación del TTIP nos dirige hacia una gobernanza mundial corporativa –aún más fuerte que la actual- aferrada en que el mundo funcione exclusivamente para los beneficios del capital a costa de los derechos de las personas.

La reconocida politóloga Susan George afirma que el TTIP quiere homogeneizar las economías de EE.UU. y la UE, lo que daría a las corporaciones el poder de controlar las leyes de los estados. ‘’La cuestión es que este tratado es un programa de las corporaciones. Todo lo que contiene se está negociando en nombre de las grandes multinacionales: estas contactan con los negociadores, tienen acceso al contenido del tratado y quieren controlar las regulaciones comerciales”.

Los tribunales de arbitraje

Además, el Tratado contempla la imposición de unos tribunales de arbitraje que permitirían a las corporaciones denunciar a los estados que regulen en contra de sus intereses. Es decir, con el TTIP las empresas podrían demandar a los gobiernos ante tribunales privados (prevaleciendo su propio interés sobre el general), si percibiesen que una nueva ley o regulación les supone pérdidas de beneficios. Y solo las empresas tienen la posibilidad de demandar a los Estados, no al revés.

Imaginemos que una importante tabacalera denuncia al Estado en el que opera porque las fotografías y frases que advierten que fumar mata (obligadas por ley a ser colocadas en cada paquete de tabaco), hacen que los fumadores compren menos cajetillas. Imaginemos que el juicio se lleva a cabo en un tribunal privado y que es el Gobierno el que finalmente debe indemnizar a la empresa tabacalera.

Desregulación y rebaja de los estándares sociales y ambientales

La UE suele tener estándares más proteccionistas y regulados (que benefician a los ciudadanos) respecto a EE.UU, por lo que la equiparación de las normativas a ambos lados del océano podría derivar en una rebaja de los estándares sociales y ambientales, al tomar como referente la legislación más laxa de cada zona, como han solicitado las grandes empresas. Las políticas de ambas potencias difieren en demasiados aspectos. ¿Acaso será EE.UU. quien modifique sus leyes para asemejarlas más a las europeas? ¿O será la UE quien rebaje todos sus estándares alimentarios, medioambientales o laborales? La Unión Europea no permite importar carne estadounidense tratada con hormonas o utilizar cloro para eliminar patógenos de los pollos para el consumo humano, por lo que si el TTIP se aprobase, la seguridad alimentaria del consumidor estaría en peligro.
En los documentos filtrados, ninguno de los capítulos hace referencia a la regla de Excepciones Generales que permite a los estados regular las reglas de comercio “para proteger a los seres humanos, la vida animal y vegetal o la salud” o para “la conservación de los recursos naturales no renovables”, por lo que las políticas de protección ambiental. parecen haber sido eliminadas. Los documentos filtrados tampoco dicen nada sobre la protección del clima, el objetivo principal de la COP21 que ambas potencias se comprometían a cumplir.

Es un tratado antidemocrático

Por todo lo anterior, que no son más que solo algunos ejemplos, el TTIP se puede calificar como un acuerdo que atenta contra la democracia. Negociaciones a espaldas de los ciudadanos, desinformación, ausencia de participación, interés empresarial por encima de los ciudadanos, tribunales en los que se privatiza la justicia, rebaja de los estándares sociales y ambientales y por ende de los Derechos Humanos,… En resumen, estamos yendo hacia una gobernanza mundial corporativa en la que nuestros derechos y el planeta se ven amenazados. Pero ahora la ciudadanía ya está enterada. Queda abierto el debate.

Yasmín Tárraga

@YasminTarraga

No necesitas un taladro, necesitas un agujero

taladro

Carlos ofrece en BlaBlaCar cuatro plazas libres en su coche para viajar hoy, desde Madrid a Valencia, por 15 euros cada una. Marina está buscando piso compartido en Salamanca pero no conoce a nadie que viva en la ciudad, por lo que usa habitacionjoven.com para encontrar habitación y compañeros de piso. Helena ha cambiado los muebles del salón de su casa y en vez de tirar los antiguos, publica en No lo tiro, te lo regalo un anuncio por si alguien los necesita.

Aprovechar una plaza libre en un viaje, alquilar una habitación vacía o regalar lo que va a ir directo a la basura son algunos de los ejemplos del ‘’nuevo mundo’’ de la economía colaborativa, una alternativa al mercado tradicional que se basa en alquilar, compartir, intercambiar o donar bienes y servicios. Un ‘’nuevo mundo’’ que no es otra cosa que volver al mercado tradicional en el que todavía no estaba asentado el consumismo excesivo.

Actualmente, la mayoría de personas usa Spotify en vez de descargarse canciones o comprarse un CD, algunas cambian la estancia en un hotel por el Couchsurfing o por el alquiler de un apartamento o una habitación con Airbnb y la compraventa de artículos de segunda mano aumenta cada vez más. Muchos de nosotros participamos en la economía colaborativa desde hace mucho tiempo sin ser conscientes de ello. Y es que últimamente han aparecido muchas formas de adquirir bienes o servicios de una manera que escapa del mercado convencional y que se suele realizar a través de Internet, algunas veces con intermediarios (como las empresas anteriormente nombradas) y otras directamente P2P (del que lo tiene al que lo necesita de forma directa).

La web Consumo Colaborativo define esta nueva economía como ‘’la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar redefinida a través de la tecnología moderna y las comunidades’’. Esta misma página ofrece un Directorio de proyectos de consumo colaborativo en España y otro para América Latina en los  que se pueden encontrar muchos de los proyectos de consumo colaborativo en los que cualquiera puede participar.

¿Para qué comprar un taladro si solo lo usarás 15 minutos? ¿Por qué tirar la cuna del bebé si otra familia puede darle uso? La economía colaborativa está cambiando profundamente nuestra forma de vida, en especial la forma en la que nos financiamos y consumimos. En este tipo de mercado no solo se intercambian recursos, sino también conocimientos y experiencias y, además, se contribuye al bolsillo de las personas y a mejorar el medio ambiente, pues los precios suelen ser bajos (o incluso nulos) y se le consigue dar una segunda vida a los productos.

La crisis y la facilidad que nos dan las nuevas tecnologías pueden ser las causas principales del auge de este nuevo modelo de consumo económico y ecológico, pero sin olvidar el factor social que motiva a las personas a compartir, intercambiar o regalar lo que tienen, a ayudar. Hemos pasado de una sociedad consumista a una hiperconsumista en la que la mitad de nuestras propiedades no nos hacen falta, pero están surgiendo nuevos mercados en los que se le da una segunda oportunidad a lo que no necesitamos para frenar así la acelerada producción y el acelerado derroche.

Yasmín Tárraga 

@YasminTarraga

 

¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? Hacia una vida sobria

martillo

En su libro Vers la sobriété heureuse, Pierre Rabhi, agricultor, autor e intelectual francés, describe la llegada de los franceses y del progreso técnico a Argelia, su país natal. Apenas se inicia el libro, destaqué una reflexión clave para lo que vivimos hoy. Pierre Rabhi cuenta la llegada de las empresas mineras francesas y la casi obligación de los argelinos para abandonar su actividad artesanal (por falta de trabajo).

Era el inicio de una nueva manera de trabajar y por tanto de vivir; la puntualidad se volvió necesaria, se compraron bicis para ir más rápido, relojes, los hombres se cansaban más, etc. Pierre Rabhi explica que, después de cobrar su primer sueldo, varios trabajadores argelinos se quedaron sin trabajar durante uno o dos meses. Al regresar al trabajo, se les preguntó por qué no habían venido y contestaron simplemente: “no habíamos gastado todo nuestro dinero”. Nunca había pensado en eso pero para mí esa respuesta es la más sensata. Al ver todos los cambios iniciados por la colonización, Pierre Rabhi se preguntó algo esencial: ¿trabajamos para vivir o vivimos para trabajar?

Desde pequeños nuestros profesores y padres nos repiten que tenemos que sacar buenas notas para tener mayores posibilidades para nuestro futuro. Tenemos apenas 6 años y ya sabemos que tendremos que trabajar. Nuestros padres trabajan para nosotros, quieren que tengamos todo lo mejor. Cuando somos mayores nos dicen de cuidar nuestros ahorros “por si acaso pasa algo”. Los estudiantes tienen miedo de entrar en la vida activa, algunos alargan sus estudios por falta de oportunidades. Los empleos son cada vez más inestables. Nos dan menos responsabilidades. Y el esquema se repetirá con nuestros niños, y los niños de nuestros niños…

Está claro que “vivimos para trabajar”. Hay un tercio de españoles en riesgo de pobreza y exclusión y muchos tienen un trabajo. Y 3,3 millones españoles están en situación de pobreza por la cual no pueden subsistir a todas sus necesidades. Ellos ni siquiera pueden vivir gracias a su trabajo. Somos capital humano. Somos costes laborales. Somos autómatas, máquinas, no humanos. Las grandes empresas toman decisiones en función de sus rendimientos y no de sus empleados. Grupos enormes como LVMH en Francia se atreven a deslocalizar en países en los cuales la mano de obra es más barata, dejando decenas de personas en el paro y aprovechándose de pobres aún más pobres. Hablamos de un grupo que vale más de 30.000 millones de euros (cifra de negocio del 2014). Si fuera ingenua diría “¡oh, cuántas personas podríamos ayudar con la décima parte de esta cifra!”, pero entiendo bien que no se puede, el grupo necesita ganar más, es cuestión de vida.

Además, Pierre Rabhi piensa que el trabajo actual es una nueva forma de esclavitud. Pero no es solo el trabajo, es toda nuestra vida. Estamos encerrados en el sistema, sin embargo no nos damos cuenta porque nos provee de lo que “necesitamos”. Una publicidad de Coca Cola en la Puerta del Sol te muestra la felicidad que vas a obtener bebiendo su elixir, otra en Gran Vía te enseña las fotos tan bonitas que puedes sacar con un iPhone, y más… Y por suerte, otros esclavos están aquí para abastecerte. La solidaridad… Trabajamos para comprar y al comprar, apoyamos ese sistema que nos asfixia. ¿Por qué Reino Unido o California habrán aumentado el sueldo mínimo? No creo que sea una medida social sino una medida para reactivar la demanda y por lo tanto la producción. ¿Pero cuánto tiempo va a durar? ¿Es algo viable?

No es cosa fácil salir del sistema. Nos costará muchos esfuerzos pero el conocimiento lo tenemos. Básicamente necesitamos alojamiento, comida, agua y ropa. Nada más.

Elvina Mocellin

 

¿Para qué no quieres un coche?

coche

Para ayudar a la deshumanización de las ciudades, para aumentar las emisiones pantagruélicas de gases de efecto invernadero a la atmósfera o para lograr un aire irrespirable y casi masticable. O para contribuir al sedentarismo y la proliferación de establecimientos donde no es necesario salir del coche. Para no respetar los límites de velocidad en los núcleos urbanos y llevarte algún ciclista y peatón por delante, para que te suba la tensión en cada atasco y te llenes de rabia y para perder la paciencia en los semáforos y pisar el acelerador cuando los peatones están cruzando. Quizá para lucirte con los derrapes, para demostrar tu status, para encerrarte en él durante horas en los embotellamientos matutinos o para perder tiempo (y dinero) buscando aparcamiento. Incluso para enseñar a tus hijos a necesitar uno, para que una de tus aspiraciones sea comprarte uno. Para pasar más tiempo con él que con tu familia, incluso para cuidarlo mejor que a tu familia. Para contribuir a la dispersión de las ciudades o para que se arrasen campos para cultivar agrocombustibles. O para sentirte realizado como ser humano. Para utilizarlo como elemento discriminatorio, para emplearlo como argumento de éxito e incluso para que sea tu tema de conversación más recurrente.

Desde hace unas semanas hay carteles en marquesinas y calles donde se lee: “¿Para qué quieres un coche?”. Desde luego como campaña de marketing no está nada mal, me recuerda un poco al chiste de “El pan que habla” (probablemente no lo conozcan, ya no está de moda contar chistes): básicamente se crea expectación sobre algo que no se tiene claro qué es, pero al final te intentan vender la moto. Esto mismo me ha ocurrido con esta campaña, basada en una encuesta, un estudio social. Lo que muestra este estudio, en el que han preguntado a mil personas mayores de edad, es un poco lo que ya nos habían hecho creer desde siempre, que tener coche es sinónimo de libertad e independencia. Y que no hay mejor terapia que encontrarte contigo mismo mientras estás inmerso en un atasco que no acaba nunca. También, que exigimos a los políticos que vayan en transporte público, para que den ejemplo; mientras nosotros no nos bajamos del coche en todo el día, porque nosotros somos libres e independientes. Esto es lo que opina el español de a pie, perdón, de “a coche”.

Básicamente, tú no quieres un coche, te han hecho creer que lo necesitas. Cuando este argumento ha empezado a cojear con el repunte de otras alternativas, como la bicicleta o el coche compartido, han sacado la artillería pesada. En definitiva, otorgarle al coche – un amasijo de acero, plástico y vidrio – un valor añadido como las emociones, suena bastante estúpido.

María Perona 

@honolulurocks

 

¿Cómo envasar adecuadamente una barra de pan?

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Es una decisión como muchas que hay que tomar cotidianamente en cualquier empresa. En este caso concreto, necesitamos una bolsa de papel con ventana transparente. Podríamos elegir una bolsa de papel con ventana de plástico, un producto bien conocido. O elegir un producto relativamente nuevo, una bolsa cien por cien papel con ventana transparente. Es algo más cara, pero ¿sale a cuenta?

No tenemos manera de saber cuál nos conviene más… a no ser que hagamos un análisis riguroso de la huella ambiental de nuestro producto, el pan envasado. Tal vez nos hayamos preocupado por obtener harinas procedentes de trigo cultivado mediante procedimientos de agricultura ecológica, así como de utilizar la maquinaria y los hornos de la manera más eficiente posible. Pero puede que no prestemos la misma atención a otros asuntos que quedan fuera del foco principal, pero que pueden ser también cruciales. Como el envasado de nuestro producto.

Si elegimos la bolsa de dos materiales (plástico y papel) habremos introducido en nuestro mapa de huella ambiental una luz roja importante. Tendremos un residuo complejo difícil de tratar y reciclar. Si elegimos la bolsa de un solo material la luz roja se vuelve amarilla (después de todo, sigue siendo un residuo) … o verde, si organizamos un sistema de recuperación selectiva de las bolsas o incluso si no utilizamos envase, como se ha hecho toda la vida en las panaderías.”

El análisis de la huella ambiental de nuestro producto nos dará la  información que nos permitirá elegir la mejor opción para envasar nuestro pan. Y mucha más: ¿Nos conviene instalar un sistema de energía renovable? ¿Qué podemos hacer para optimizar las rutas de reparto? ¿Podemos pensar en un cambio de los vehículos? Se trata de información que podemos calibrar de un vistazo, decidiendo dónde y cómo actuar.

Obtén aquí más información sobre el sello de Huella Ambiental de FVS: cómo obtenerlo y cómo utilizarlo.

No a la economía generando dinero. Sí a la economía generando bienestar.

economia copiaDefiniría la economía tradicional como un sistema para sacar beneficios máximos. Todos los países del mundo apuestan por tasas de crecimiento elevadas para reactivar su economía (aún en las situaciones de conflictos sociales como las que vivimos hoy en día), las empresas buscan siempre las inversiones que les darán más beneficios (muchas veces en detrimento de los empleados), los ciudadanos intentan ahorrar dinero poniéndolo en bancos famosos a nivel nacional o internacional, etc. Nuestros gobiernos y empresas nos aseguran que los problemas vienen del dinero y que si hacemos esfuerzos (se comprende aquí que se refiere a los ciudadanos de clase baja y media) todo se resolverá de un golpe. Pero el dinero no nos permitirá crear la fotosíntesis que generan naturalmente las plantas, no nos ayudará tampoco detener el CO2 o impedir que el nivel del mar suba. Los humanos dependen de todas las funciones de los ecosistemas para (sobre)vivir.

Aunque la reacción ante problemas ambientales suele ser unas respuestas rápidas con efectos a corto plazo, existen casos en los que las respuestas son pensadas a largo plazo y por lo tanto contribuyen al bienestar humano. Se pueden traducir como pagos por servicios ambientales. En Nueva York, los agricultores en las montañas de Catskill contaminaban la cuenca hidrográfica, lo que llevaba a la contaminación del río, cuya agua es utilizada para uso doméstico en la ciudad. Al inicio, se querría crear una planta de saneamiento en la entrada de la ciudad, pero el coste era tan elevado que se decidió apoyar a los agricultores para que cambiasen su modelo de agricultura hacia una producción ecológica y no contaminante. Es uno de los ejemplos de respuestas a largo plazo que permiten avanzar en el camino de la sostenibilidad. El modelo tiene que cambiar ahora porque, sin darse cuenta, los servicios del planeta se agotan. Llamamos a ese fenómeno, la paradoja del ambientalista. El mercado nos da una falsa imagen de lo que sucede realmente porque aumenta su producción aprovechando al máximo de los recursos (de menor calidad) que quedan. Es como una pantalla que confunde al consumidor para que no pueda crear una relación coherente entre lo que escucha en los medios y lo que ve en el mercado.

Con el ejemplo de Nueva York hay que entender que no basta tener dinero. Necesitamos proyectos sostenibles. La comunidad internacional nos vende mentiras cuando se reúne para hablar de las medidas contra el cambio climático. Sacan fondos para los “problemas ambientales” pero siguen sacando aún más dinero para su crecimiento económico. Y ¿qué genera el crecimiento económico? Nada sostenible. Juegan con el planeta. El planeta sería como un hombre que no se ha duchado durante meses y que en vez de limpiarse utiliza productos sintéticos para esconder los olores desagradables. El planeta es el hombre, los productos sintéticos son el dinero. Desafortunadamente, se empeora cada vez más el olor y nadie propone soluciones de fondo para evitar que los seres humanos mueran de asfixia.

Elvina Mocellin

Los Bancos de Tiempo: una alternativa a la economía actual

portal copiaUn Banco de Tiempo (BDT) es una herramienta con la cual un grupo de personas puede crear una alternativa económica social. ¿Cómo? Intercambiando habilidades entre los miembros sin utilizar dinero, únicamente contabilizando las horas de servicio prestado y recibido: usando el tiempo como moneda de cambio. Es decir, un sistema de intercambio de servicios, conocimientos y cuidados por tiempo, en el que la unidad valorada es la hora, sea cual sea el tipo de intercambio.

Pongamos un ejemplo: Laura es profesora de inglés en paro y necesita pintar las paredes de su casa. Pablo es un estudiante universitario de Educación Primaria que necesita mejorar su nivel de inglés, así que recurre a Laura para que esta le ayude. Laura consigue un crédito de +5 horas en el Banco de Tiempo y Pablo de -5. Por otro lado está Andrés, que ha trabajado toda su vida como pintor y tiene un hijo que necesita clases de apoyo. Andrés recurre a Pablo para que ayude a su hijo y, a su vez, Laura recurre a Andrés para que le ayude a pintar las paredes de su casa.

En este ejemplo podemos ver que un BDT es una práctica basada en la colaboración, que fomenta las relaciones sociales, los principios de igualdad, la solidaridad o el altruismo, mediante el intercambio de experiencias, talentos o habilidades, sin que el dinero convencional llegue a participar en el proceso. Con esta ‘’nueva economía’’ se puede prosperar favoreciendo la creación de redes sociales basadas en la ayuda mutua y la solidaridad, creando un nuevo tipo de dinero para pagar a la gente por su ayuda a otras personas, valorando las contribuciones por igual y sacándole provecho a las habilidades de cada uno.

Todo el mundo puede formar parte de un BDT: da igual el sexo, la edad o la condición física que cada persona tenga. Todos tenemos habilidades que ofrecer y todos necesitamos ayuda en algún momento. Apostar por esta nueva forma de cooperar es apostar por el cambio social, dando la oportunidad a todos de ser donantes y receptores, es decir, fomentando la integración social. Todo lo contrario a lo que ocurre en el sistema económico actual.

¿Qué se puede intercambiar?

El ejemplo anterior solo muestra tres de las habilidades que se pueden intercambiar en un BDT, pero estas son muy diversas. La página del Banco de Tiempo del Ayuntamiento de Madrid  expone varios ejemplos reflejados por temáticas:
• Atención a las personas: acompañamiento a niños/al al colegio, cuidar a personas mayores o acompañarlas al médico, realizar recados o gestiones, etc.
• Cuidado del cuerpo y de la salud: masajes, relajación, cuidado del cabello, maquillaje, reflexología…
• Tareas domésticas: cocinar, hacer la compra, pequeñas reparaciones del hogar (electricidad, fontanería, persianas…), cuidado de animales y plantas, etc.
• Informática: asesoramiento informático, trabajos a ordenador, enseñar a navegar en Internet…
• Idiomas: traducciones, conversación…
• Formación: ayuda en los deberes, clases de música, pintura, dibujo, decoración, etc.
¿Cómo funcionan?

Los Bancos de Tiempo funcionan de forma similar a un banco convencional: abres una cuenta de horas en un BDT y especificas los servicios y conocimientos que ofreces y los que esperas recibir. Cada vez que prestes un servicio, el Banco acumula horas en tu cuenta, que podrás canjear por otros servicios cuando los necesites.

¿Quieres participar?

En la página Banco de Tiempo Online http://www.bdtonline.org/ puedes encontrar tu BDT más cercano a través de este mapa, acercarte al establecimiento (o escribirles o llamarles), informarte e inscribirte. ¿Te animas a participar?

Yasmín Tárraga

Fuentes y más información:

Banco de Tiempo Online

Banco de Tiempo del Ayuntamiento de Madrid

Vídeo (Youtube) que explica qué son los Bancos de Tiempo

Ciudades inteligentes para personas estúpidas

motor2Como viene sucediendo en la historia de la humanidad, siempre esperamos que alguien o algo venido de otro lugar (llamado cielo, por ejemplo) nos salve de nuestro destino hacia la hecatombe. Algunos lo llamaban Quetzalcóatl, otros Tirawa y algunos más Jesús. Lo de intentar hacer las cosas bien y dejar las deidades para los domingos siempre nos ha costado un poco más. Volviendo a lo terrenal, algo parecido ocurre ahora. Sufrimos bastantes problemas ambientales, con especial incidencia en las zonas urbanas, y qué hacemos nosotros, confiar ciegamente en la tecnología y en el diseño de ciudades inteligentes o smart cities.

En un alarde de creatividad, a estas nuevas ciudades no se les escapa ni una: contarán con sensores que monitoricen nuestros hábitos, indicarán cuándo hay que recoger los contenedores, qué rutas son más recomendables en cuanto al tráfico, incluso circularán automóviles sin conductor. Algunas de estas innovaciones ya las tenemos más que asumidas, simplemente hay que echar un ojo a la infinidad de aplicaciones móviles que existen.
Lo que no se puede plantear son ciudades inteligentes, para personas que no lo son tanto. De nada servirá que los edificios sean capaces de ahorrar energía si quien vive en ellos no es plenamente consciente de la necesidad de ese ahorro. Dará igual si los sistemas de gestión de residuos mejoran su eficiencia, si tu consumo no frena.
Todo ello invita a cuestionarse algunas cosas: ¿las ciudades serán para las personas o para las máquinas?, ¿nos catalogarán como “smart citizens”? ,¿a quién culparemos (y castigaremos, por tanto, en las urnas) de las malas decisiones?, ¿a un ordenador?, ¿podría suponer una amenaza para la democracia?

Entre todos los debates que pueden generarse, está el de la privacidad. En aras de la seguridad, las ciudades podrían convertirse en aquello que escribió Orwell en su libro “1984”. Partiendo de que puedo confiar en las Fuerzas del Orden y en el uso que hacen de los datos, estos sistemas podrían ser hackeados al igual que ocurre hoy.

Ahora estamos más conectados de lo que lo estuvieron nuestros padres, pero paradójicamente nuestra conexión con la realidad, con lo tangible, con lo que no está formado por 0 y 1, va en detrimento. ¿Las ciudades inteligentes nos harán más humanos a nosotros?

Los beneficios de esta idea de ciudad son muchos, desde el ahorro de energía a facilitar la toma de decisiones (al poseer datos reales de todos los factores determinantes en la ciudad) hasta cosas más mundanas como hacer la compra, pero se deberá concebir como una mejora para las personas, no como una sustitución de las mismas.
La finalidad de estas ciudades es lograr la sostenibilidad, consiguiendo que las personas vivan mejor y el medio ambiente esté sano. Pero puede que llenar todo de sensores y cámaras no sea la única solución. En algunas ciudades, la simple peatonalización de una calle ha hecho más por el bienestar de los vecinos y la reducción de la contaminación que cualquier costosa infraestructura futurista. Nos debemos servir de la tecnología mientras no se pierda la perspectiva. Algunas iniciativas útiles son crear mapas a tiempo real sobre la situación del tráfico y las opciones de transporte (Thingful) o la creación de una interfaz de audio que facilite la movilidad de las personas con discapacidad visual (Cities Unlocked).

Comenzaremos a enseñar a pensar a las máquinas, pero no a las personas.
¿Qué podemos esperar de una sociedad en la que solo aspiran a ser inteligentes los objetos?

María Perona

 

 

Medio siglo de contaminación atmosférica en Madrid

grnvia-7154052 copiaA mediados de la década de 1960, el aire de Madrid se volvió visible de repente. Tenía una fina reputación hasta entonces, de ser “un viento sutil, que mata a un hombre y no apaga un candil”. Hacia 1966 era un puré cada vez más espeso, que se ennegrecía en las horas punta del tráfico y en invierno, cuando la atmósfera se calmaba varios días seguidos. La respuesta de las instituciones fue crear una comisión de investigación –en 1964– y dejarlo correr. Se hablaba de la contaminación del aire en las mismas comisiones de sanidad que informaban de la última epidemia de varicela, o de que el sarampión estaba contenido.

Hacia 1970 empezó el pánico. No es fácil saber cuánta gente murió o sufrió graves daños, pero la atmósfera de Madrid, sobre todo en invierno, era una densa colección de partículas en suspensión, dióxido de azufre y otros ominosos compuestos. La visibilidad era de apenas cien metros en las mañanas frías de invierno. La prensa informó con tintes dramáticos del asunto, con titulares como “nos asfixiamos” o “estos gases son venenosos”. Fue entonces cuando se tomaron medidas, principalmente sustituir el fuel pesado de las calefacciones por combustibles con menos azufre, así como erradicar poco a poco las calefacciones de carbón, culpables de las motas negras que adornaban la ropa tendida de la ciudad. La generalización del gas natural también fue de gran ayuda.

Salvado lo peor, pasaron los años. La industria madrileña se batió en retirada, lo que eliminó importantes focos de contaminación. Las calefacciones de carbón comenzaron a ser una rareza, sustituidas por calderas de gas. Se trabajó mucho en estaciones de medición de contaminantes y protocolos de actuación en caso de episodios de alta concentración. Pero, curiosamente, la contaminación dejó de ser un problema de salud pública y se convirtió en una molestia invernal más, un fenómeno natural como el frío. Las autoridades municipales adoptaron este punto de vista, al mismo tiempo que el tráfico sustituía a industrias y calefacciones como principal fuente de contaminación del aire. Pero el millón y medio de coches que entran en Madrid todos los días es un hueso más duro de roer que las decenas de millares de calderas de carbón y fuel.

Sucesivos planes de limpieza atmosférica se sucedieron, más bien cosméticos por lo que respecta al tráfico, hasta que el incumplimiento de los baremos europeos se reveló insostenible y obligó a medidas “históricas”, ¡como limitar la velocidad a 70 km/h en la gran vía de circunvalación! Hay que decir que la contaminación actual es casi invisible, a diferencia de la de hace medio siglo, que llenaba el aire de partículas de carbón gruesas como pedruscos. Ahora es más insidiosa, no hay alarma social ni alerta sanitaria. Es algo que hay que resolver con medidas radicales, como las de 1970, pero para eso tendremos que volver a considerar la contaminación como un problema de salud pública que se puede y se debe resolver y no como un fenómeno natural que hay que soportar.

Los madrileños deciden sobre la Plaza de España

La reforma sobre el transcurrido y emblemático eje que une la Gran Vía con la calle de la Princesa en Madrid, la Plaza de España, continúa siendo objeto de debate para los madrileños. El Ayuntamiento de Madrid puso en marcha el pasado mes de enero un proceso participativo para la reforma de esta plaza, que se materializaba en un cuestionario de 18 preguntas al que los ciudadanos podrían contestar en un plazo de 40 días (hasta el pasado 8 de marzo) y participar así en parte del diseño de su ciudad. La primera pregunta planteaba si se creía necesario reformar la Plaza de España o no, y tras el ‘’sí’’ a esta primera cuestión con casi un 63% de los votos a favor, Madrid esboza ahora cómo se llevará a cabo dicha remodelación.

Esta encuesta planteaba la posibilidad de retirar de la plaza todos los árboles e incluso el gran monumento dedicado a Miguel de Cervantes. Pero los ciudadanos han indicado que quieren que este espacio se convierta en una zona más verde, con más espacios de sombra, que se mantenga el monumento y que la calle de Bailén se peatonalice. Y una vez validado el cuestionario, las respuestas se utilizarán como directrices para realizar las bases del concurso internacional de arquitectura que se convocará en abril y en el que también participarán los ciudadanos, mediante otra consulta, para que uno de los proyectos finalmente se lleve a cabo.

En resumen, el Ayuntamiento de Madrid pretende acabar en 2019 una reforma profunda que permita reordenar los usos de la plaza y su entorno, reduciendo el impacto ambiental y tomando como base de esta remodelación los gustos y las preocupaciones de los ciudadanos. Pero todavía se desconoce el presupuesto de esta renovación. Lo que sí se sabe es que la ex alcaldesa Botella calculó en su mandato, cuando inició en 2014 la elaboración del proyecto, que costaría unos 89 millones de euros.

Algunas plataformas como Salvemos el Edificio España (la cual ha reunido más de 70.000 firmas contra la pretensión inicial del Grupo Wanda de demoler el Edificio España de esta plaza), Ecologistas en Acción y entidades vecinales, han decidido retirarse del proceso participativo al no compartir los objetivos de la futura reforma. A pesar de reconocer ‘’la buena voluntad’’ del concejal Soto al invitar a los representantes vecinales al proceso, afirman que los plazos del diseño de la encuesta fueron apresurados y que los ciudadanos primero deberían saber cómo está la plaza y luego preguntarse si realmente es necesario reformarla y hacer una inversión millonaria, además de cuestionarse si la remodelación tiene que ver con algún interés empresarial.

Por otro lado, el Área de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento ha calificado este proyecto como ‘’el proceso de participación más amplio de la historia de Madrid’’ y sostiene que la reforma solo se realizará si así lo deciden los vecinos, además de negar rotundamente que exista algún interés empresarial relacionado. El Ayuntamiento afirma que ‘’comparte el análisis y el diagnóstico de la situación actual de la plaza y se dispone a contar con las aportaciones de todos, a canalizarlas, a valorarlas y a construir con ellas una propuesta municipal que aúne la mayor cantidad de puntos de vista posibles, que sea coherente y que resulte viable técnica, social y económicamente’’. En la página del Ayuntamiento de Madrid se puede consultar información respecto a todo el proceso. La alcaldesa Manuela Carmena pretende hacer públicos los proyectos que se presenten al concurso y volver a dar la oportunidad de que los ciudadanos elijan, mediante una nueva votación, el proyecto ganador.

Que los ciudadanos puedan participar en la renovación de su ciudad no debería ser algo extraño o sorprendente, sino el día a día de la democracia. La reforma va más allá de cambiar la Plaza de España, se trata de cómo se ha decidido realizar dicha transformación: dando voz a los ciudadanos. Y es que parece que esta vez las decisiones no se reducen a alcaldes y concejales, sino a un proceso de participación ciudadana en el que todos los madrileños pueden opinar.

Yasmín Tárraga

Fuentes:

Ayuntamiento de Madrid: proceso de renovación de la Plaza de España

El Mundo

El País

Carta a mi yo del futuro

escalerasEl futuro será mejor. Tampoco es difícil superar la situación actual. Aunque tampoco es difícil que vaya a peor. Parece que todos los organismos internacionales se han puesto de acuerdo para prever un mundo más habitable y justo para la próxima década. ¿10 años para cambiar el mundo? ¿Qué hemos hecho en todo este milenio?

Para los próximos años se espera que aumente el consumo de energía procedente de fuentes renovables y se reduzcan las emisiones de GEI. Todos viajaremos en coches eléctricos. Tendremos más bosques y menos cemento. E incluso seremos más altos. La cuestión es que todo esto ya se había previsto para ayer, al igual que las casas en la Luna y los coches voladores. Esto hace pensar dos cosas, que desde Julio Verne no ha habido un prospectivista mejor, y que el problema de la energía y del medio ambiente en general, se toma tan a broma como lo de vivir en el espacio.

Las guerras por los recursos se darán por todo el planeta, tal y como viene sucediendo desde que el mundo es mundo. Por el petróleo, los diamantes o el coltán. Y quizá también por el aire limpio. Incluso el agua podría convertirse en el nuevo dinero.

También seremos más en la Tierra, alimentando esa máquina del consumismo que no sabe lo que son vacaciones. Y viviremos en megalópolis con rascacielos conectados entre sí o en ciudades subterráneas porque el aire podría ser irrespirable. Y seremos menos humanos que nunca, acostumbrados ya a ver demasiadas imágenes de guerra y refugiados (incluso climáticos).

Puede que el mayor conflicto se dé entre generaciones y sus estilos de vida. Por un lado los nacidos alrededor de los 70, con una visión más conservadora en cuanto a la propiedad privada y el consumo; y los millennials y posteriores, con mayor preocupación por el medio ambiente y predisposición a la economía colaborativa, pero mayor incertidumbre por el futuro y menor capacidad adquisitiva.

Lo próximo que nos espera dependerá de lo que hagamos hoy, con previsiones no se consigue el bienestar. Espero que mi yo del futuro, aparte de tener un trabajo, viva en un ambiente menos sucio, con personas que se preocupen de lo que ocurre a su alrededor sin necesidad de una alerta en el móvil y que no se necesite proteger el medio ambiente porque se haya conseguido que se vea como un fin en sí mismo y no como un medio.
Puede que la solución más fácil sea una lobotomía. Tiempo al tiempo.

María Perona

13 años de FVS: ocho cosas que no habríamos imaginado en 2003

arquitecturamodernaPasa el tiempo, caen las hojas, se abren las florecillas en el campo, el mundo sigue girando. Lo ha hecho 13 veces en torno al sol desde aquel lejano marzo de 2003 en que se constituyó FVS, la Fundación donde tienen ustedes su casa. ¿Qué hemos visto en ese tiempo? Muchas cosas, pero algunas nos habrían parecido difíciles de creer en aquellos tiempos. Por ejemplo:

El parón legal de las renovables

En 2003, las energías renovables eran, por un lado, la tradicional hidroelectricidad y por otro unos cuantos aerogeneradores y paneles solares casi experimentales. En poco más de una década la energía eólica se convirtió en la principal contribuyente a la cesta eléctrica, y la solar consiguió una aportación significativa. En 2007 Unesa veía como mezcla eléctrica ideal un 33 % para cada gran grupo de energías, nuclear, fósil (es decir, gas) y renovable. Con la renovable acercándose al 50% y el posible auge del autoconsumo fotovoltaico, saltaron todas las alarmas en las grandes compañías eléctricas, que habían invertido mucho en centrales de gas y las tenían paradas casi todo el tiempo, entre la inamovible energía nuclear y el creciente empuje de las renovables. Resultado final, inimaginable en 2003: el decreto de “impuesto al sol”.

Un servicio municipal de vehículos eléctricos en Madrid

En el lejano año de 2003, el uso de la bicicleta como medio para moverse en la Ciudad Capital era tan reducido que ni siquiera figuraba en las  minuciosas estadísticas municipales. Los ciclistas urbanos eran cuatro locos que arriesgaban su vida a diario entre los improperios de los conductores. Flotaban en el aire promesas, que nadie creía, de servicios municipales de alquiler de bicis,  densas redes de carril-bici, etc. Luego llegó BiciMad, un éxito a pesar de sus problemas, y algo mucho más interesante todavía: el servicio de coches eléctricos a la demanda Car2Go, que parece estar en fase de expansión. Eso sí, el millón y medio de vehículos térmicos que ocupan y atufan las calles de la ciudad siguen llegando puntualmente todas las mañanas, tras tragarse el atasco de la carretera de A Coruña y de los accesos a Móstoles.

Petróleo abundante y barato (muy barato)

En 2003 todo el mundo pensaba que en 2016 el petróleo estaría a 250 $ el barril, y subiendo. Que habría duras peleas para conseguir el último bidón de gasolina, al estilo de la película Mad Max. Nadie previó el auge del fracking y otros factores que convierten al petróleo en una energía cada vez menos apetecible y por ende más barata. En realidad la cuestión es psicológica. El petróleo sigue siendo el rey de las energías, pero su papel de puntal y elemento imprescindible de nuestra civilización está siendo socavado seriamente por el coche eléctrico, los edificios de consumo casi nulo, los compromisos internacionales sobre renovables después de la cumbre de París, etc.

El mayor fabricante europeo de coches falseando las cifras de emisión de sus vehículos

¿Quién no ha comprado o deseado comprar un frigorífico o un televisor alemán? Durante años, los productos alemanes jugaron en otra división, eran los artilugios más duraderos, con mejores acabados y con un aura de calidad y perfección general que justificaba sus elevados precios. En coches el efecto se multiplicaba, eran wagen que no se estropeaban nunca, veloces y bonitos. Hasta que llegó el muro de los límites de emisión, contra el cual chocó estrepitosamente Volkswagen. Lo mejor fue el final de esta historia: la Unión Europea reconoció su falta y prometió no volver a molestar a los fabricantes de coches con zarandajas ambientales.

La generalización de la pobreza energética

En 2003 el recibo de la luz era un incordio incomprensible que llegaba cada dos meses, pero la proporción de hogares que tenían dificultades para pagarlo era pequeña. Las quejas retóricas sobre la imposibilidad de entender el recibo se transformaron poco a poco en seria preocupación cuando la crisis hizo que confluyeran dos problemas: un recibo siempre creciente (en apenas una década subió más de un 50%) y unos salarios siempre decrecientes o inexistentes. Lo peor de todo es que se ha demostrado que un modelo 100% renovable, con mucho peso del autoconsumo, podría proporcionar electricidad a todo el mundo a un precio estable y muy inferior al actual.

Dos tremendas olas de calor (en 2003 y 2015)

El verano de 2003 fue tremendo, hubo miles de muertos en toda Europa. No se recordaba una secuencia de días calurosos igual. Hasta que llegó 2015, el año más caluroso de la historia, cuatro o cinco semanas que no dieron tregua. Se agotaron los ventiladores en las tiendas y el que pudo se instaló un aire acondicionado. Todavía se están investigando las cifras de muertos en todo el mundo, que seguramente llegan a decenas de miles. ¿Qué pasará el verano de 2016? Esperemos que sea suave, pero los pronósticos a largo plazo no son buenos.

La eclosión del consumo colaborativo o economía compartida

En 2003 la existencia de empresas como Uber o Airbnb era ciencia ficción. O de apps como  Wallapop (en realidad el mismo concepto de aplicaciones para móviles era bastante novedoso). Recuérdese que Twitter cumple diez años ahora. Lo del trueque de artículos o el alojamiento en casas de particulares o compartir coche era más viejo que la tos (se usaban periódicos como Segunda Mano, el teléfono fijo, papeles en cabinas  telefónicas, etc.). Pero con la multiplicación de teléfonos móviles la cosa dio un salto adelante impresionante. Con un clic sabes instantáneamente qué coche está dispuesto a llevarte en la esquina siguiente o quién vende una mecedora de caoba en un radio de un km en torno a tu casa. Las consecuencias pueden ser una revolución absoluta en la economía y la sociedad o una nueva forma de miseria compartida. Como decía un erudito japonés en el segundo centenario de la Revolución francesa, todavía no ha pasado el tiempo suficiente para entender todas sus implicaciones.

195 países firmando un compromiso de lucha contra el cambio climático

Firmar, se ha firmado. Todo el mundo lo ha hecho, incluyendo China y Estados Unidos. Hace trece años el protocolo de Kioto tenía seis años de vida y estaba a punto de entrar en vigor, pero no lo había rubricado todo el mundo. En general, lo del cambio climático se veía como algo lejano y poco implicante, a pesar de los esfuerzos hercúleos de Al Gore. El lobby fósil tenía bien altos los balcones, tanto que no dudaba en apoyar con entusiasmo muchas iniciativas anti-emisión de CO2, en la confianza de que jamás se pondrían en vigor. Ahora ha cambiado algo importante: por primera vez, existe un consenso mundial al completo sobre que hay que hacer algo. Que se haga algo es otra cosa.

 Jesús Alonso Millán

 

 

Energiewende: objetivos, conflictos y infoxicación

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Photo by Brian Robert Marshall, modified, CC BY-SA 2.0 – Sitio web: http://energytransition.de/blog/

Los 6 objetivos de la Energiewende iniciada en el año 2011 después de la catástrofe de Fukushima en Japón:

• Luchar contra el cambio climático
• Reducir las importaciones de energía
• Estimular la innovación y la economía verde
• Reducir y eliminar los riesgos nucleares (en concreto, se proyecta cerrar la última central nuclear en 2022)
• La seguridad energética
• Fortalecer las economías locales y proveer justicia social

Los objetivos para 2050

Al cumplir estos 6 objetivos, se espera llegar a metas a largo plazo:
La reducción de las emisiones de CO2 de un 80% (con respecto a los niveles de 1990) con valor intermedio del 40% en el 2020.
Las energías renovables. Se espera que en 2050, el 80% de la energía sea producido por renovables con cifras intermedias de 40/45% en 2025 y del 55/60% en 2035.
La reducción del consumo de electricidad de un 25% (con respecto a los valores de 2008) con un cifra intermedia del 10% en 2020.
Para llegar a esos fines, Alemania se enfoca en dos pilares: la energía fotovoltaica y la energía eólica. Podemos destacar que en el año 2015, el 33% de la energía alemana fue generada mediante renovables (más que en los otros países de la UE).

La realidad

Desafortunadamente, esas cifras maravillosas esconden conflictos sociales.
Hace poco, tres mayores grupos energéticos se querellaron (E.ON, RWE y Vattenfall) después de cinco años de diálogo (con el Estado) sin éxito ni acuerdo. Ellos aseguran que la transición energética (y el cierre de las centrales nucleares) es una expropiación y reclaman indemnizaciones exorbitantes así como la devolución de los impuestos sobre combustibles nucleares. En total son casi 25,000 millones de euros reclamados. Afirman que necesitan ese dinero para cubrir las pérdidas y adaptarse a la transición. El balance de E.ON del año 2015 ya anuncia pérdidas de 7,000 millones de euros. Las razones oficiales: “la caída de los precios de la energía y la revisión a la baja del valor de sus plantas de carbón y de gas debido al auge de las fuentes renovables”
Un pleito a seguir…

Además, la cifras dadas fuera de contexto pueden ser mal comprendidas.
Con aquellas, no nos damos cuenta de que Alemania y otros 23 países de la Unión Europea no cumplen la Directiva 2012/27/UE que supone una reducción del consumo de energía del 20% para 2020.
Tampoco nos indican que la producción de energía mediante el lignito (carbón mineral) está creciendo. Se quema el lignito para producir energía y resulta ser la fuente de energía fósil conocida más contaminante. Alemania utiliza ese proceso para producir electricidad para los coches eléctricos (entre otros usos) supuestamente “limpios”. En 2014, el lignito generaba el 26% de la electricidad del país (más que la energía solar y eólica juntas que representaban el 24%). Resulta que va a ser difícil para un país como Alemania (no muy famoso por su exposición al sol) basar su producción en el recurso solar. También podemos destacar que esa producción de energía mediante lignito contribuye a un aumento de las emisiones de CO2 desde 2009 después de una disminución entre 1990 y 2009, lo que significa que Alemania ha dado un paso atrás.

Los gobiernos, las empresas y la prensa nos dan tantos datos, informaciones, cifras, previsiones etc. Tenemos que matizarlos y cruzarlos para no dejarnos engañar porque mientras Alemania pretende intentar llegar a una “economía verde”, está desarrollando energías sucias.

Elvina Mocellin