Mi visión del medio ambiente

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Desde pequeño siempre he tenido una conciencia de protección de la naturaleza. Mi pasión por la naturaleza empezó con los animales, siempre me han tocado la fibra sensible y he intentado defender sus derechos a mi manera, para ser sincero de una manera un poco pasiva. En un inicio, pensaba en hacerme activista, pero la madurez que iba adquiriendo con el paso del tiempo me hizo decantarme por la denuncia a través de los medios mediante artículos y aplicando mis conocimientos, algo que estoy empezando a cumplir y a lo que espero dedicarme a ello algún día.

Según iba ganando en edad, empecé a tomar una mayor conciencia general de la naturaleza. Admito que en un su momento me dejaba llevar por el sensacionalismo, pero fui adquiriendo un pensamiento más crítico con el paso del tiempo. El hecho de empezar a interesarme de manera más intensa por cómo funciona la naturaleza fue tras el desastre del Prestige, que despertó en mí una conciencia de que había que hacer algo por proteger la naturaleza, ya que dependemos de ella.

Creo que siempre he tenido esta conciencia, pero que necesitaba “despertar”. Mi visión del medio ambiente fue evolucionando y algo que siempre pensé es que de alguna manera algunas especies vegetales estaban interconectadas en términos ecológicos, algo que la ciencia conoce desde hace tiempo y lo mismo pasaba con las especies animales. Destacaré que en su momento veía todo en compartimentos estancos y según aumentaba mi interés por el tema, me fui dando cuenta de que esto no era así.

Empecé interesándome por el medio ambiente a través de revistas como National Geographic y siempre pensé en hacerme socio de Greenpeace o colaborar con ellos. Pero entonces decidí que la manera en que quería proteger el medio ambiente era a través de buscar un cambio en nuestras acciones de manera sensata y ordenada con una transición hacia un modelo más sostenible.

Esto fue lo que hizo que decidiera realizar el Grado en Ciencias Ambientales, ya que encontré la manera de hacer este cambio a través de nuestra titulación. Todavía mi visión seguirá evolucionando, pero lo que sé es que quiero dedicarme a esto y aportar mi granito de arena en el logro de esa transición.

Tal vez sea una visión bastante normal o tal vez no, la cuestión es que sé seguro que la mantendré y que he encontrado la manera de colaborar en la protección de nuestro medio.

El planeta Tierra es nuestra casa, esto no se nos debe olvidar y debemos tenerlo en cuenta en nuestro desarrollo presente y futuro.

Jaime García Martín
Estudiante de Ciencias Ambientales en la Universidad de Alcalá (UAH).

Este año, otra vez carbón

otravezcarbon.jpImagen: montaje con fotografías de Pixabay

Los reyes magos llevan cientos de años haciendo de las delicias de los más pequeños de la casa. Eso sí, de vez en cuando, cuando el comportamiento de los niños y niñas comienza a decaer, en el árbol aparece, en lugar de fantásticos regalos, el temido carbón.

¿Sabrán los jóvenes que el carbón es uno de los mayores contaminantes del siglo XX y que si su consumo no disminuye drásticamente lo será también del siglo XXI? Y lo que es mucho peor, ¿qué sabrán del efecto de todas las toneladas de CO2 que el año pasado se emitieron en España?

Una buena enseñanza para estas navidades, bien sería que los reyes regalasen placas solares en lugar de carbón.

Pero por lo que parece, las navidades no son unas fechas diseñadas para dar ejemplo. El pasado día 25, sentado en una mesa navideña, con la familia, el cordero y las gambas, el telediario de una cadena cuyo nombre no quiero acordarme anunciaba que, a pesar de estar inmersos en el Nivel I de alerta por contaminación del aire, en las próximas fechas no se pasarían a exigir las restricciones de los Niveles siguientes, dada la excepcionalidad de la fecha.

Con esto queda claro que algún niño, no tan pequeño, bien merecería un buen puñado de placas solares, por dar ejemplo.

Daniel de la Morena de Navas

Sostenibles juntos

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He estado mucho tiempo haciendo exámenes y estudiando asignaturas que tienen que ver con sostenibilidad, medio ambiente y innovación.

Pero nunca hasta ahora había entendido de verdad qué significa, aparte de los números, todo esto.

Estas prácticas me han dado la oportunidad de investigar por mi cuenta y aprender mucho sobre los temas que más me preocupan.

Una cosa es cierta: hay que intentar promover un cambio cultural antes de que sea demasiado tarde. Estamos en esto todo juntos.

No tenemos que asustarnos. Tampoco tenemos que ir de un día para otro a vivir en cuevas. La ruta es cuesta arriba, pero poco a poco, cambiando cada día algo de nuestros hábitos, podemos lograrlo.

Por ejemplo, la próxima vez que pidas un cocktail sólo hace falta decir: sin pajita, por favor!

¿Tampoco es muy complicado, no?

Benedetta Eleodori

Lim Shuang Ao: a morning thought

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This is the fifth time I come to Parque del Retiro. Enjoying the warmth of the sunshine, the crispy wind, the scent of the grass, the symphony of the birds’ tweets and the sound of the leaves when the wind blows by. That moment, the touch of ineffable serenity has brought me back from the dull and mundane affairs. All of a sudden, I am grateful to literally everything. From the dusts to the universe, everything that exists and has ever existed allow me to feel what I feel now. The scene, the sound, the temperature,the scent and the spirituality. It is the moment that only “now” exists in the timeline.

I know I cannot take the above experiences for granted because no one knows whether I can feel the same years later. We are all aware that we have done something awful to the nature and I do appreciate and respect those who feel guilty and trying to compensate the mistakes of their kind. However, there is something that I would like to point out: do not garble the actions and changes we made are for the sake of the Earth. “Save Earth” appears in many environmental slogans. The fact is, Earth does not care what we do. What we need to know is that if we did nothing, forget everything about environmental conservation or sustainable development, we are the one who are going to be extinct. How about the Earth? After the doom of civilization, the Earth will continue its rotation and keep on evolving. Maybe after centuries, there will be others new species that start to conquer the Earth like we did, but that would be none of our business anymore.

Human is merely one of the species that exists in part of the Earth’s life. Afterall, the purpose of environmental conservation is to sustain the presence of human being. So, for the sake of yourself, for the sake of your child and for the sake of the loved ones, are you ready for the first step?

Lim Shuang Ao
Major in Environment and Sustainable Development, at The Hong Kong Polytechnic University.
Intern at Fundación Vida Sostenible.

Rosely Rojas Rizzo: un camino hacia la sostenibilidad

roselySer ingeniera ambiental y sanitaria me ha permitido analizar los problemas ambientales de una forma quizás más entre la lógica y las matemáticas que de otra forma, sin embargo desde que decidí continuar mis estudios en las ciencias naturales y sociales he tenido la maravillosa oportunidad de comprender la sostenibilidad como el término que mejor puede llegar a describir cómo deberíamos observar y vivir el planeta en la actualidad.

Durante los años de estudio de mi carrera los profesores nos decían, “No están estudiando para ser ambientalistas, sino para ser ingenieros” sobre todo cuando nos planteábamos ideas que implicaban dejar de utilizar un recurso por ser altamente contaminante, o la simple idea de intentar que otras personas modificaran su estilo de vida; constantemente nos cuestionaban sobre temas del estilo “Si se le concede un permiso ambiental a una cadena hotelera para construir en una reserva natural ¿Quién está dispuesto a realizar el plan de manejo ambiental?” esperando, por supuesto que todos dijésemos ¡YO! Llegué a pensar durante muchos años que prefería  en esos casos hipotéticos hacer el plan de manejo yo, respetando los parámetros ambientales que estudiaba diariamente, a que lo hiciera cualquier otro ingeniero por ejemplo civil que tendría poca idea sobre medio ambiente, y terminase haciendo algún daño que afectara el ecosistema.

Sin embargo con el pasar del tiempo y observando personalmente las luchas internas que tienen los jóvenes en Francia y Europa en general, en contra de las grandes problemáticas ambientales, me he concientizado más sobre el rol que puedo llegar a significar para una sociedad en donde prevalecer más la sobre-producción y el dinero que la lucha contra el hambre, la salud, el bienestar, las personas y el medio ambiente.

La sostenibilidad que abarca todas las actividades del mundo actual, representa para el mí el futuro, que no sólo está en manos de políticos, grandes empresas multinacionales o de Greenpeace y demás organizaciones ambientales, está en nuestras manos.

Cada vez que tengo la oportunidad de disfrutar de la naturaleza, de admirar su majestuosidad y su perfección me convenzo de que algo tan extraordinario no debe ser afectado por nuestro consumismo, crecimiento desmesurado, flojera ecológica y conformismo. Muchas veces hemos llegado a pensar que nuestras acciones no generan cambio alguno, pero siempre es bueno recordar que de pequeños granos de arena está llena la playa y el inmenso mar.  Es por esto que a través de mis informes para la Fundación Vida Sostenible intentaré compartir mi forma de ver el planeta Tierra y las ideas que considero que podemos entre todos aplicar de manera práctica para emprender o continuar ese camino hacia la sostenibilidad.

Estoy convencida que una nueva generación de personas conscientes se ha desarrollado, ya somos muchos los que hemos decidido cambiar viejos hábitos que nos estancaban como personas y que finalmente no nos hacían felices, por nuevas formas de pensamiento, de vida y de relación con el ambiente. Una vida sostenible sí que vale la pena y poco a poco confirmaremos juntos esta teoría.

En el trayecto que he comenzado a recorrer, he comprendido que el camino hacia la sostenibilidad que recorreremos en los próximos años, si queremos dejarles a las futuras generaciones un planeta que puedan vivir y disfrutar, será un camino que construiremos entre todos y juntos.

Rosely Rojas Rizzo

El papel de los ambientólogos, por María Perona

La necesidad de proteger el medio ambiente va en aumento, al menos en la teoría, y están surgiendo como champiñones distintos cursos, grados y másteres de esta temática. Si estudias Economía, habrá alguna optativa sobre Economía y recursos naturales o si estudias Psicología, tendrás Psicología ambiental; por ejemplo. Todos quieren ser ambientalistas. Menos los ambientólogos. Desde que empecé el grado de Ciencias Ambientales en la Universidad Autónoma de Madrid, los profesores se han referido a nosotros como: ambientalistas, técnicos de medio ambiente e incluso pseudocientíficos.

Muy pocos como lo que, según la RAE, somos. El nombre es lo menos importante, pero sí es una muestra del desconocimiento de nuestros estudios, incluso por nosotros mismos. No somos biólogos ni ingenieros, ni todo lo contrario. Somos lo que llaman “estudios multidisciplinares”, tratamos el medio ambiente en todas sus esferas; la social, la económica y la ambiental. Por ello nuestra visión de los problemas es global. Esto debería ser bueno, es lo que la sociedad pide. Pero no estamos aprovechándolo, no generamos iniciativas ni tampoco nos dan oportunidades. Cierto es que el plan de estudios, al menos el que conozco, no facilita nuestra situación. Parece que todos los departamentos quieren participar y “sacar tajada”, y al final esto repercute en la calidad de este grado.

Nos han dicho que teníamos que especializarnos, como la gente de bien, y nos lo hemos creído. Y todo lo que nos ofrecen las universidades públicas españolas son másteres de Ecología, de Gestión de Espacios Naturales y para de contar. Los ambientólogos no podemos tener una visión específica, sino ser capaces de relacionar todos los factores y actores implicados en el medio ambiente. Tenemos y debemos ser parte del cambio, y el nuevo enfoque hacia una economía circular supone un gran nicho de empleo para nosotros.

Desde este rincón, animo a los ambientólogos a que participen en los procesos de decisión en ayuntamientos y consejerías, que alcen la voz desde ONG, que tengan un espíritu crítico y demuestren su mirada global (intentaré aplicarme este consejo a mí misma también). Y pido que nos den oportunidades que no solo se limiten a voluntariados en selvas, que son muy interesantes, pero no facilitan la emancipación.

María Perona es colaboradora de la Fundación Vida Sostenible

¿Para qué sirve el Periodismo Ambiental?, por Yasmín Tárraga

Conforme he ido avanzando, tanto en mis estudios periodísticos, como en los de Ciencias Ambientales, he comprendido mejor aquel concepto de imponderabilia del que Ryszard Kapuściński hablaba: Imponderabilia es el mundo que nos rodea, los colores, las temperaturas, el clima,… todo aquello que es difícil de definir pero que es parte esencial de la escritura. Me gusta escribir y me apasiona la naturaleza. Pero hablar sobre nuestro entorno no es nada fácil en un planeta en el que nos creemos los reyes y reinas de absolutamente todo lo que lo compone. Por ello considero esencial el Periodismo Ambiental, ahora más que nunca, en una sociedad en la que las verdades sobre la situación actual del planeta asustan, y en la que la mayoría de la gente prefiere mirar hacia otro lado antes de actuar como es debido.

Me gustaría decir que las noticias nos saturan día a día con información ambiental, al igual que lo hacen con información deportiva o con sucesos. Pero no es así. Es de esperar que muchos imaginen el Periodismo Ambiental reducido a los documentales de la 2 o a Félix Rodríguez de la Fuente. Sí, eso es periodismo en materia de medio ambiente, pero no es lo único. En realidad, el Periodismo Ambiental es todo: es economía, sociedad, política… es un periodismo ciudadano y cívico y tiene un papel más allá de la lo informativo. Es información más sensibilización. Y esto supone un problema: la dificultad de transmitir al público el mensaje de que la protección del medio ambiente nos afecta directamente a todos y conseguir que este reaccione. Es un periodismo que trata temas clave para el futuro como la escasez de recursos, las energías renovables o la contaminación. En definitiva, un periodismo que ayuda a comprender los problemas relacionados con el medio ambiente, una forma de contar las cosas que se hace cada vez más necesaria, pues los retos globales a los que se enfrenta el mundo pasan por el medio ambiente y para afrontarlos es imprescindible relacionarlo con las personas.

Es común que los grandes medios de comunicación se centren en temas medioambientales solo cuando se trata de mensajes negativos y nunca lleguen a desplazar a otras noticias de las primeras páginas de los periódicos. ¿Por qué los medios apenas hablan de las energías limpias, de la importancia de las abejas y cómo están amenazadas o de la industria cárnica como gran contaminante mundial? El periodismo es un oficio que implica un compromiso con la sociedad, y el periodismo ambiental, con esta y con el medio ambiente. Es una especialización que ayuda a lector a comprender que la solución de los problemas mundiales empiezan en los hogares y que ha ido creciendo en los últimos años, pero a la que aún queda mucho camino por recorrer. Los medios de comunicación juegan un papel esencial en la opinión pública, por lo que el Periodismo Ambiental es de gran relevancia si realmente queremos avanzar hacia el desarrollo sostenible.

En el mundo del periodismo, decidir sobre qué escribir es algo realmente gratificante. Levantarte por la mañana y escribir sobre lo que tienes en mente, lo que creas relevante contar al mundo o lo que estas deseando denunciar, es más que alentador para un periodista. Y también para un ambientólogo. En la Fundación Vida Sostenible escribo y aprendo día tras día sobre medio ambiente y consigo así comprender mejor el mundo en el que nos encontramos y el cual necesita nuestra ayuda. Escribo -escribimos- con la intención de que todo lo que aquí aprendo cruce estas paredes y empape a los lectores de tales conocimientos. Periodistas, ambientólogos e interesados en el medio ambiente en general, os animo a escribir a vosotros también. Qué otra cosa es el Periodismo Ambiental, sino un colega para salvar el planeta.

Yasmín Tárraga es colaboradora de la Fundación Vida Sostenible

Elvina Mocellin: ¿qué significa para mí una vida sostenible? ¿por qué intento comprometerme en eso?

Hace ahora más de 3 años que realmente soy sensible a los problemas ambientales. La verdad es que antes no me preguntaba tanto sobre ese ámbito. Bueno, recibí una educación de respeto hacia los otros, por eso puede ser que fue más fácil para mi entender los retos de la protección del medio ambiente. El bienestar humano es la principal causa por la que estoy luchando contra los problemas medioambientales. De pequeña, no me imaginaba que nuestro consumo impactaba directamente sobre las vidas humanas. Durante mi adolescencia mis únicas preocupaciones eran básicamente salir con amigos y consumir (ropa, nueva tecnología, etc). Aunque mis padres siguen un modo de vida bastante sano y respetuoso, no nos dábamos cuenta de que detrás de los envases, los jabones, los ordenadores, la ropa, los zumos etc. hay toda una industria que destruye el medio ambiente y por lo tanto a los seres humanos.

Al llegar a la universidad, abrí los ojos sobre cual era la realidad del mundo. Vengo de una región bastante favorecida y empecé frecuentar a gente de todas partes de Francia y del mundo, empecé viajar mucho, leer más (libros y actualidad). Los problemas ambientales resuenan en todas partes, son la causa del empeoramiento de las condiciones de vida, de conflictos, de maltratos, de violaciones de los derechos humanos, etc. Hace más de 2 años me hice vegetariana. No porque no me gusta la carne o el pescado sino porque no estoy de acuerdo con las maneras intensivas de producción, el maltrato de los animales y el impacto sobre el medio ambiente. Sin embargo, creo también que existe una manera sostenible y respetuosa de consumir carne y pescado, sólo que todavía no la he encontrado. Desde este verano intento reducir al máximo mis desechos (para llegar a una vida SIN desechos), luchando contra el plástico, comprando productos sin envases, haciendo mis propios cosméticos, utilizando productos con pocos (y conocidos) ingredientes.

No compro más en supermercados, sino en mercados (o similares), compro ropa en tiendas de segunda mano (lo que me ayuda también a reducir mi consumo). Intento reducir mis trayectos en avión, utilizando servicios de coche compartido para los trayectos más cortos. Creo que una vida sostenible significa alejarse al máximo de la actual sociedad de consumo y decir no a todas las “necesidades” que nos impone gracias al marketing, lo que puede ser difícil a veces (sobre todo cuando tus amigos no siguen los mismos objetivos). Es claro que no puedo decir que mi vida es al 100% sostenible pero en muy poco tiempo y muy fácilmente pude reducir una parte de mi huella ecológica. No es un fin, la quiero bajar cada vez más e intentar convencer a mis amigos de que el futuro está en el respeto de todo y todos.

Elvina Mocellin es colaboradora de la Fundación Vida Sostenible