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miércoles 2 de abril de 2008

El cambio climático, argumento judicial



Por primera vez en España, una sentencia judicial usa el cambio climático como argumento para dar la razón a los grupos ecologistas. Según informa el diario El País, la prevista estación de esquí de San Glorio no podrá construirse tal y como estaba diseñada por la Junta de Castilla y León, ya que se considera probado que “es muy dudosa la viabilidad económica de una estación de esquí en ese espacio natural por los cambios climáticos que se están produciendo y por las circunstancias físicas que concurren en él”.

La Organización Mundial del Turismo lleva tiempo alertando en el mismo sentido: la viabilidad de las estaciones de esquí, actuales o futuras, está fuertemente amenazada por los efectos del cambio climático, ya que la subida de las temperaturas, la menor cantidad de días con nieve y la subida de la cota de nieve a mayores altitudes dificultan la práctica del esquí. En su estudio Turismo y cambio climático. Hacer frente a los retos comunes, la OMT pronostica que una subida de temperaturas de menos de 2 ºC en el norte de los Alpes supondría la pérdida de 40 días de innivación, cerca de la cuarta parte de los actuales. Por ejemplo, para los Alpes Bávaros de Alemania, eso supondría perder el 60% de su potencial en estos deportes.

Recordemos que en Europa hay 600 estaciones de montaña que producen 50.000 millones de euros anuales: una reducción de su actividad, aunque fuese solamente del 10%, supondría cuantiosas pérdidas económicas.

En España hay ya ejemplos palpables de los efectos del calentamiento en las estaciones de esquí; las estaciones de la Sierra de Guadarrama, como Navacerrada o Valdesquí, llevan varios años bajo mínimos, sin apenas nieve. La caída es brutal, según datos de Francisco Ayala-Carcedo: el número anual de días de nieve ha descendido en el observatorio de Navacerrada casi un 41%, pues de una media de 100 días de nieve en los años setenta se ha pasado a menos de 60 días al final del siglo XX. Los efectos en el empleo, en la actividad comercial de esta comarca serrana y en el futuro de las instalaciones son muy duros.

Las soluciones que se han probado, como poner más cañones de nieve o reconvertir las estaciones en centros de actividades de montaña, acaban siendo inadecuadas, pues el atractivo básico, el paisaje nevado, deja de existir.

El cambio climático no es un juego de salón de varios científicos chalados. Es una realidad incuestionable. Quien no se lo crea, que mire a las montañas buscando la nieve. Ya no hay.

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martes 25 de marzo de 2008

Turismo y desarrollo. No es fácil hacerlo bien


Recientemente se ha celebrado en La Casa Encendida de Madrid el curso Introducción al turismo como herramienta de desarrollo para ONGD, organizado por la Sociedad Española de Ecoturismo, con la colaboración de Rutas PANGEA y KOAN Consultores Turísticos. El curso ha tratado algunas de las cuestiones esenciales que afectan al turismo como herramienta de cooperación al desarrollo, apoyadas en casos prácticos de diversos países y situaciones.

Una preocupación permanente a lo largo de todo el curso ha sido la eficacia final de los proyectos de cooperación al desarrollo en turismo, pues, si bien los proyectos de desarrollo turístico sostenible son cada vez más numerosos, su éxito en el mercado a menudo dudoso. Desafortunadamente, muchas iniciativas bienintencionadas en materia de ecoturismo o turismo indígena apenas obtienen rendimiento comercial. Esto lleva a la práctica esterilidad de gran parte de las inversiones que se realizan en regiones como Latinoamérica y África.

Otra cuestión candente es el verdadero papel que juegan las poblaciones locales en estos proyectos, frecuentemente relegadas a papeles secundarios. Por falta de formación, por ausencia de tejido asociativo y por su escasa capacidad inversora, la población local apenas participa en las principales decisiones, quedando éstas en manos de agencias extranjeras de cooperación y entidades patrocinadoras como el Banco Mundial.

Por eso se estima que, para conseguir que el turismo responsable y sostenible sea realmente un elemento para mejorar la vida diaria de las poblaciones de acogida, es necesario que las diversas ONGD, fundaciones y organismos públicos de cooperación al desarrollo se pongan de acuerdo en unos modelos esenciales de acción y cooperación en el marco de la actividad turística, por difícil e incluso utópico que pueda parecer.

Tal y como se manifestó en este curso, la cooperación al desarrollo en el ámbito del turismo debe ser capaz a su vez de integrase con otros objetivos, como la plena integración de las mujeres, la armonización con el resto de las actividades productivas locales, el respeto a las culturas locales; así como considerar otros fenómenos globales como el cambio climático, la gestión eficaz del agua y la protección de la biodiversidad.

No cabe duda de que la problemática del desarrollo es de por sí muy compleja, y su interrelación con el turismo genera una mayor complejidad a escala planetaria. Es de esperar que desde este curso se genere una mayor formalización y continuidad de la colaboración entre los diversos actores de la cooperación al desarrollo, y desde algunas entidades ya se está trabajando en ello. Por supuesto, siempre en el marco de un turismo que sea capaz de garantizar la sostenibilidad ambiental, social y económica para las poblaciones locales y los destinos.

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lunes 3 de marzo de 2008

¿Se acabó el turismo? Ciberturismo contra el cambio climático


Parece que, tal y como lo conocemos, sí. Suele decirse que el turismo moderno se “inventó” el 5 de julio de 1841, cuando Thomas Cook fletó un tren para llevar a un grupo de abnegados militantes a un congreso contra el alcoholismo. Este primer viaje organizado, que incluía billete de tren, merienda, partida de críquet y baile, tuvo tanto éxito que, 166 años después, se contabilizan 900 millones de turistas. Para el año 2020 se estima que se llegue a los 1.600 millones de turistas, y que China (¡también en esto!) sea el principal destino turístico.

Pero, ¿seguirá creciendo el turismo durante muchos años? Puede ser que sí, pero ahí está el cambio climático que, de cumplirse las peores previsiones, tendrá un efecto directo sobre los flujos turísticos, sea para desviarlos de los destinos actuales a otros más septentrionales, sea para reducirlos, por voluntad propia de los ciudadanos, que opten por quedarse en casa o viajar a destinos más cercanos.

Se estima que el turismo mundial es causante del 5 % de las emisiones gaseosas que están provocando el cambio climático; 5 % de emisiones debidas fundamentalmente al transporte aéreo de turistas. A su vez, el cambio climático tiene una influencia directa y enorme sobre el turismo, como actividad que depende especialmente de las condiciones atmosféricas, por realizarse al aire libre en su mayor parte. Algunos de los efectos que se avecinan (aumento del nivel del mar, inundaciones de zonas costeras e islas bajas, disminución de las zonas esquiables,…) pueden tener consecuencias muy serias para ciertos destinos turísticos.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) ya está hablando de los destinos neutros en carbono y de herramientas interactivas de turismo en línea. Son dos de las propuestas debatidas en la Segunda Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo. El cambio de comportamiento de los consumidores, fomentando los viajes neutros en emisiones de carbono, se promoverá a través del Premio de la OMT “Ciberturismo contra el Cambio Climático”.

Puede que en el futuro nos limitemos a visitar los lugares soñados desde casa y a través de Internet. En ocasiones, porque esos lugares habrán desaparecido por efecto del cambio climático. Otras veces, porque prefiramos no viajar para no contaminar más. Nos veremos condenados al ciberturismo, tan diferente de las alegres excursiones que promovía T. Cook, a menos que paremos el cambio climático.

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