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martes 30 de junio de 2009

¿Son caras las renovables?


“El ecologismo es muy bonito, pero sale demasidado caro” –dice Francisco Ríos en una carta al Director del diario El Mundo publicada hoy mismo. Pone el dedo en la llaga D. Francisco, porque este es el principal argumento esgrimido por los detractores de las energías renovables. Si el kilovatio-hora fotovoltaico saliera al precio al que sale el kilovatio-hora nuclear, este país estaría atestado de paneles solares.

Todo eso es cierto, pero no tiene en cuenta dos circunstancias. Para empezar, la factura de la energía nuclear es incalculable. Las compañías de seguros no pueden establecer el precio de una póliza de riesgos para una central nuclear. Un coche paga una cierta cantidad al año, calculada en función del daño que podría causar. Una instalación nuclear debería pagar una suma inconcebible en su póliza de seguros para asegurar la reparación de los daños que podría causar. Las pólizas de seguros de las instalaciones fotovoltaicas, por su parte, son ridículamente bajas, a la par de sus posibilidades de causar daño a cosa alguna.

Otro factor es que es el sol, mal que le pese a algunos ingenieros, es un combustible, y además puede ser gratuito. Es decir, una vez que el elevado coste de colocar los panelillos solares y conectarlos a la red se ha diluído en el gran saco de la economía (amortizado, para entendernos), los fotones siguen llegando ellos solitos, sin necesidad de traerlos en barco ni en camión, y produciendo de paso electricidad. Y eso puede durar mucho tiempo. Un experto me contaba hace unos días que la cifra habitual de duración de un panel fotovoltaico (25 ó 30 años) es una estimación mínima, y que bien podrían ser 40 ó más años. Lo sabremos cuando la tecnología solar llegue a esa edad, que la nuclear ha superado ya ampliamente.

viernes 26 de junio de 2009

Aviones sin ventanas


Alumnos y alumnas de la Universidad Politécnica de Valencia han tenido una supuesta gran idea para reducir el impacto ambiental de la aviación: aviones sin ventanas. Al eliminar las ventanas, disminuye mucho la complejidad del fuselaje, se reduce peso, y la aerodinámica mejora. En total, el ahorro de combustible podría llegar a un 20% . Y los costes de fabricación del aparato también bajarían.

Los estudiantes y profesorado anejo, empeñados en que su idea es buena, responden a la objección psicológica blandiendo una encuesta entre pasajeros habituados al avión que señala que “a la gran mayoría no le importaría” . Añaden que la reducción de costes que supone un avión liso podría ser útil para las compañías low cost: ¿Londres- Madrid a 12 céntimos de euro? En fin, viajaríamos como paquetes inertes, aunque, eso sí, pagando poco y con baja emisión de CO2.

Esta idea politécnica valenciana es la última vuelta de tuerca de la progresiva eliminación del paisaje aéreo. Los primeros aviones comerciales tenían grandes ventanas cuadradas, una para cada pasajero, que podía disfrutar sin límite del placer de contemplar la tierra desde el aire. Hoy día, lo normal es que sólo uno de cada tres o cuatro pasajeros disfrute de ventanilla, que se ha reducido a una mirilla del tamaño de una cuartilla. Y hasta eso estaría a punto de desaparecer, si prospera la idea de los estudiantes. ¡Esperemos que nunca se ponga en práctica!

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jueves 25 de junio de 2009

Un Cambio de Modelo

Nos esforzamos por decidir cuál es la vía adecuada para que la demanda energética obtenga una respuesta sostenible, mediante energía renovables, energía nuclear, etc. Los debates a nivel internacional están centrados en cómo procesar los residuos generados, en encontrar fórmulas para que el desarrollo económico no encuentre un freno en la degradación del medio ambiente o en la dependencia del petróleo.
Creo firmemente que nos estamos desviando del verdadero motivo que ha provocado el cambio global que estamos experimentando en las últimas décadas. Existe una evidente desvinculación del ser humano con la naturaleza; la economía tradicional, con la inseparable mano invisible del mercado, ha provocado una desmaterialización de la economía, y me explico: en los países ricos está muy arraigada la idea de que el desarrollo económico, los bienes y servicios de consumo no dependen directamente de los ecosistemas naturales, en todo caso, los residuos generados recaen sobre ellos.
El nivel de vida consumista y despilfarrador que tenemos en los países ricos es consecuencia directa del saqueo y degradación de los recursos naturales en los países del sur. Es imposible avanzar hacia un mundo sostenible sin tener esa premisa muy clara, y evitando caer en el denominado “optimismo tecnológico”, es decir, confiar en que la ecoeficiencia y las nuevas tecnologías tienen la única respuesta para que el desarrollo económico y el nivel de vida, no sólo se mantenga, sino que siga aumentando en los países ricos, y las nuevas potencias emergentes (como son China e India).
Las respuestas no son fáciles, pero pasan inevitablemente por asumir el cambio global en el que estamos inmersos, sabiendo que somos la especie que más ha influido en la dinámica ecológica a todos los niveles, con la responsabilidad que eso implica.
Una de las herramientas que se están desarrollando en los últimos años es la valoración de los servicios de los ecosistemas, que son principalmente tres: servicios de abastecimiento o aprovisionamiento (alimentos, agua, aire, materias primas, etc.); servicios de regulación (regulación del clima, del agua, de enfermedades, etc.) y servicios culturales (beneficios inmateriales que obtenemos de los ecosistemas por medio del enriquecimiento espiritual, el disfrute estético, el recreo, etc.). La valoración de estos servicios consiste en dotar de valor económico a estos servicios para introducirlos en el mercado actual, de forma que puedan competir con otros bienes y evitar así la degradación indiscriminada a las que se han visto expuestos los ecosistemas. De esta manera, los tomadores de decisiones, e incluso la sociedad en general es capaz de entender mediante un lenguaje económico que conoce, que por ejemplo la deforestación de un determinado bosque tiene unos beneficios menores al coste que implicaría su restauración, o a los beneficios que dejan de obtenerse de ese ecosistema.
La nueva ciencia de la sostenibilidad quiere dar una respuesta a un modelo económico caduco, basado en un crecimiento exponencial en un mundo (no lo olvidemos) finito. Por tanto, asumamos el cambio global, creamos en una ciencia multidisciplinar, y volvamos a la certeza de que dependemos absolutamente de los ecosistemas (su funcionalidad, y por tanto su conservación y gestión sostenible).

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viernes 19 de junio de 2009

Sostenibilidad o Sustentabilidad

En breve la Real Academia de la Lengua Española incorporará la definición de la palabra “sostenibilidad” . La Wikipedia define el término “desarrollo sostenible” a partir de tres pilares: el ecológico, el económico y el social; fusionados a través de los términos soportable, viable y equitativo.

No sólo en la Wikipedía asocian estos ámbitos de actividad, Rainforest Alliance se ocupa de otorgar una certificación (una rana verde) a productos ecológicos con las palabras “desarrollo sostenible”.

El desarrollo sostenible se refiere a la totalidad de las actividades humanas. Sin embargo, los retos de la sostenibilidad, son diferentes para la ecología, la economía y lo social.

Para mí, es francamente confuso el contexto de qué va a ser una acertada definición de la RAE.

Si sostenible (en el ámbito ecológico) se refiere a algo que se sostiene o soporta con sus propios medios, es decir, que perdura en el tiempo de forma autosuficiente, pienso en desarrollo sostenible.

Cuando lo dicho alude a la esfera económica y social pienso en “desarrollo sustentable”.

Creo que el desarrollo económico y social, en la mayor cantidad de ejemplos que vienen a mi memoria, no son respetuosos con el medio ambiente.

Los términos ecológico, económico y social relacionados entre sí son objeto de definición de la Responsabilidad Social Corporativa, cuya regulación está siendo elaborada en la futura ISO 26000.

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miércoles 17 de junio de 2009

Garoña no se puede cerrar


Si alguien quiere parar una central eléctrica cualquiera, no tiene más que cerrar la puerta con llave y marcharse (las centrales eólicas o fotovoltaicas ni siquiera tiene puertas, tal vez alguna valla). Las hidráulicas tienen túneles y sumideros que llevan el agua a las turbinas, que conviene cerrar, para que nadie se caiga por ellos. Las centrales térmicas tienen calderas y salas de turbinas que se pueden convertir con poco trabajo en atracciones turísticas.

Las centrales nucleares, por el contario, no se pueden cerrar. No se puede cerrar la puerta y abandonar el edificio. Tiene que haber un grupo de personas que se ocupe de la seguridad de la instalación, y no por unos pocos días o por los meses próximos, sino durante diez o doce mil años.

Muchas centrales hidroeléctricas construidas hace medio siglo o más siguen funcionando tranquilamente, con las mejoras y actualizaciones pertinentes. Nadie se plantea debatir si cerramos o no la impresionante central de Aldeadávila, inaugurada en 1964, una obra maestra de ingeniería excavada en la roca viva del tramo del Duero que entra en Portugal. ¿Por qué habríamos de cerrar un estupendo recurso energético como Aldeadávila?

Garoña es diferente. Garoña lleva menos de cuarenta años funcionando, pero es peligrosa. Sus instalaciones contienen un veneno mortífero conocido como radiactividad. La pregunta con Garoña no es si la cerramos o no, sino si reducimos el riesgo de envenenamiento radiactivo, dejando de quemar combustible nuclear, o no.

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martes 16 de junio de 2009

Crítica de campañas: vuelve el día de vigilia


En la más pura tradición eclesial, un numeroso grupo de celebridades, la mayoría de las cuales son además famosas, han lanzado la campaña “Los lunes sin carne” (Meat Free Mondays en inglés, que suena mejor).

Con harto dolor de corazón, debemos criticar esta iniciativa, bienintencionada pero absurda. Es verdad que gracias al apoyo de Macca (Paul McCartney para los íntimos) la campaña está alcanzando cierto impacto en los medios, pero la verdad es que está mal enfocada.

Prohibir comer carne un día de la semana puede que suene novedoso en los oídos anglosajones, pero en el resto del mundo los curas llevan haciéndolo desde hace muchos siglos. El viernes de vigilia servía para detectar a los herejes, que comían carne con ostentación o a hurtadillas, según el poder de la Iglesia cotizara más o menos alto.

En España, por ejemplo, pedir carne en un restaurante un viernes, en zona nacional y a partir de 1936, no era cosa baladí, sino toda una declaración de principios antifranquista. La iniciativa de Sir Paul McCartney solo servirá para que los partidarios de los combustibles fósiles, que consideran lo del cambio climático una idiotez, pidan carne con regocijo los lunes a partir de ahora.

Los demás seguiremos comiendo menos carne y de mejor calidad los días de la semana que se nos antoje, sin hacer caso a los edictos de la religión glamurosa-ecologista.

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miércoles 10 de junio de 2009

¡Que no se construyen casas ecoeficientes por culpa del CTE!

Sí estimado lector. Eso es exactamente lo que nos quieren hacer creer algunas fuentes informativas (léase “Las casa más ecoeficientes y seguras se retrasan por la crisis”, El Mundo, 1 de mayo de 2009).

El artículo critica la apresurada entrada en vigor de la nueva normativa contenida en el Código Técnico de Edificación (CTE), como causa de la parada en la construcción que estamos viendo en España.

Sin embargo, al verdad es que existen millones de viviendas nuevas patéticamente construidas que no las pueden vender no sólo por los precios irrisorios que han costado, sino por la mala calidad que tienen. Estamos todos hartos de escuchar a nuestros vecinos, de que se cuele el calor y el frío.

Gracias a este tipo de normas (CTE) los futuros compradores estamos enterados de las mínimas condiciones que podemos exigir. Los que ya tienen viviendas, de estas mal aisladas, tienen una segunda mejor opción: acogerse a los planes renove de rehabilitación, acristalamiento y los nuevos que vengan. Puesto que España está embarcada en el objetivo 20/20/20 de la Unión Europea (conseguir para el año 2020, 20% de reducción del consumo energético y 20% de suministro energético renovable), podremos conseguir más casas ecoficientes.

Llegó la hora de que pierdan los constructores y no los compradores.

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martes 9 de junio de 2009

Pánico renovable


Ustedes deben recordar el movimiento antinuclear, que tuvo su auge hace dos o tres décadas, que tenía como símbolo un sol sonriente rodeado por la leyenda ¡¿Nucleares? No, gracias”. En forma de chapa, se repartió por millones y fue sin duda el más conocido de los símbolos del ecologismo.

Hoy podemos ver el nacimiento de un nuevo movimiento, el antirrenovable. Los antirrenovables le tienen verdadero pánico a la idea de poner nuestro futuro, y el de nuestros hijos, en manos de “molinillos” y “plaquitas”. Los llamados despectivamente molinillos suelen tener unos 50 metros de altura, y las plaquitas solares producen tanta electricidad como una central nuclear (por ejemplo, Garoña), pero el sarcasmo queda.

El movimiento antirrenovable usa como argumento principal la inconstancia de estas energías. “No siempre sopla el viento” (completamente cierto), “el sol no brilla por la noche” (una verdad como un templo), etc. Ignoran que de un recurso aleatorio se puede sacar un suministro constante gracias a la tecnología. No hay recurso más aleatorio que el agua de lluvia en la mayor parte de la península Ibérica, y sin embargo nos apañamos para tener agua corriente casi todos los días del año.

Los antirrenovables pueden estar tranquilos. Podría darse la circunstancia de carecer simultáneamente de sol, viento y agua, pero eso equivaldría al fin del mundo, y entonces la cuestión energética sería la última de nuestras preocupaciones.

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lunes 8 de junio de 2009

Del punk de los ’70 al pop ’00

La moda mola. El “ecochic”, un fenómeno que según expertos surgió con el uso de algodón ecológico por algunas marcas pioneras como Nike, H&M, Levi’s y otras tantas que se suman a la lista, arropa el reciclaje de prendas antiguas, telas, hilos y restos desechables. Es el caso de la tienda Muji, estos japoneses obstinados con reciclarlo todo, tienen camisetas y calcetines elaborados con restos de hilos.

Firmas españolas también se apuntan a la moda del reciclaje, es el caso de Camper que lleva produciendo hace 30 años el modelo “camaleón”, un zapato que usaban los campesinos de Mallorca fabricado con goma y lona de neumáticos usados. La marca Peseta de bolsos, estuches y delantales reversibles reutilizan telas y estofas. La Casita de Wendy crean ositos, bolsos y prendas con patrones antiguos, además aloja el proyecto Recycling. Jocomomola fabricantes de prendas orgánicas, no usan tintes a base de níquel, cromo ni alquifenoles.

Y qué mejor referencia española que la "sandalia menorquina" de toda la vida, lleva suela de neumático.

Además, están las tiendas de segunda mano como las madrileñas Magpie (Velarde, 3) o Pepita is Dead (Doctor Foruquet, 10).

Para más moda ecochic, The Premises un café y estudio de grabación en el barrio londinense de Hackney, presume de su suministro eléctrico procedente de células fotovoltaicas. En este lugar graban las bandas más de moda del Reino Unido.

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jueves 4 de junio de 2009

En el día de nuestra fiesta mayor: energías de pasado y de futuro


Un año más, puntual como la procesión del Corpus en Toledo, llega la fiesta oficial del medio ambiente. Data esta celebración de 1972, cuando se celebró en Estocolmo la primera reunión mundial sobre el planeta y sus achaques. El mundo era muy distinto entonces. El petróleo y las nucleares eran las energías del futuro, y las renovables estaban bien vistas porque nadie las tomaba en serio.

Paradójicamente, en España más de la mitad de la electricidad ese año era de origen renovable. Procedía de millares de centrales hidráulicas repartidas por todo el país. No existían los aerogeneradores y las células fotovoltaicas apenas habían salido de los laboratorios.

Hoy, el petróleo y las nucleares son las energías del pasado, y las renovables empiezan a ser muy mal vistas (por los representantes de las dos energías antes citadas) porque empiezan a ser tomadas en serio. Nadie en su sano juicio habría pensado en 1972 que llegaría un día en que las energías renovables serían objeto de una dura campaña de desprestigio.

En 2009 esta campaña arrecia: con excepción de haber matado a Prim, se las acusa de todo lo demás: las energías renovables destruyen empleo, son carísimas, volubles, inseguras, inconstantes, volátiles, de extrema izquierda y sectarias. Que lástima.

Pero los hechos indican una dirección muy clara. A la altura del 5 de junio de 2009, día mundial del medio ambiente, el motor de petróleo y el reactor nuclear parecen viejos dinosaurios que se resisten a dejar su puesto a otras especies que no necesitan catalizadores, filtros antihumos, planes de emergencia para los pueblos cercanos o guardias armados.

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lunes 1 de junio de 2009

Un empuje a la compra de coches

El Gobierno y los fabricantes de automóviles han destinado 1.500 euros de ayuda directa por la compra de un coche nuevo (siempre que se entregue otro para el desguace). Además las CC AA, con cargo a sus presupuestos pueden optar por aumentar esa ayuda hasta con 500 euros extras.

A todo esto, Kia Motors acaba de decidir mejorar la ayuda con hasta 8.500 euros por la compra de uno de sus modelos más grandes. Y no se olvide del ofrecimiento de la compañía Hyundai “si te quedas en paro te pagan el coche”. Los fabricantes están desesperados. ¿Es esto suficiente para sucumbir a la tentación?

En mi caso todavía no lo es. El sistema de transportes de Madrid es digno de elogiar, cubre mis necesidades con cochecito de bebé a cuestas.

Pero para aquellos que quieran hacerse con un coche nuevo, estas son las ayudas autonómicas:

Si usted vive en Andalucía, Aragón Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Canarias y País Vasco puede beneficiarse con 2.000 euros por la compra de un coche nuevo. En Navarra, Galicia, Comunidad Valenciana y Castilla-León se beneficia con un tramo de ayuda que va de 1.500 a 1.999 euros.

Si está empadronado en Madrid olvídese de estos 2.000 euros. Aquí recibirá una reducción directa del 20% por matriculación, y entre un 15 y 38% en La Rioja. La ayuda aquí, por la compra de una coche mediano, no supera los 200 euros de media.

En Cataluña, se amplían las ayudas a coches con emisiones superiores a 149 gramos de CO2 por kilómetro fijado por el Gobierno. También se amplía la ayuda para motocicletas y ciclomotores.

Murcia y Baleares aún no han decidido.

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