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martes 28 de abril de 2009

Plagas

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viernes 24 de abril de 2009

Xocolate sí, ¡transgénicos no por favor!

Soy una adicta al chocolate y sigo el rastro de los buenos Xocolates, evito comprar a algunas compañías, como Nestlé que se abastece de cacao producido por indígenas chiapanecos mexicanos a precios de oligopolio.

Con otro carácter, no sé si peor….. seguro que sí para la salud, la empresa chocolatera Mars, que al parecer compra el cacao a productores africanos, ha iniciado una cruza temible. Una nota publicada por el periódico El Mundo del pasado 13 abril, revela que la gigante Mars ha fijado sus objetivos “sostenibles” para el 2020. He quedado francamente sorprendida y furiosa con lo que paso a contar.

Como muchas empresas empeñadas en vendernos la idea de “sostenibilidad” de sus productos o acciones, cuando en realidad no son sostenibles ni cumplen ningún marchamo ecológico, los ejecutivos de Mars han decido embaucar con una inversión de 7 millones de euros a los productores de cacao, “..para diseñar el mapa completo del genoma del cacao y poder así ayudar a cultivar árboles que puedan sobrevivir a los rigores de las sequías, y de las epidemias, para asegurar una provisión de cacao estable y de alta calidad en el futuro”, dijo Howard-Yana Shapiro, directora del departamento de ciencia de Mars. Esto es apostar por Organismos Modificados Genéticamente…… TRANSGÉNICOS, para ser más claros.

Volviendo a la afición del chocolate, hay tiendas especializadas que informan sobre el origen del cacao y las variedades arbóreas. Los productos de comercio justo, disponible en casi todos los supermercados, también suelen traer esta información. Y en Barcelona está el museo del chocolate…… para los más golosos.

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jueves 23 de abril de 2009

Consejos a los peatones


Acaba de salir a la calle la nueva iniciativa conjunta del Ayuntamiento de Madrid, la Fundación Voluntarios por Madrid y la Fundación Repsol: “Ciudadano R”. (Muévete y respeta) Contiene consejos para todo el mundo que comparte la ciudad, ya sea como peatones, ciclistas o simples ciudadanos. Suscribo todos y cada unos de los consejos de la Guía, pero se echa de menos uno fundamental.

A los peatones se les recomienda resignación, paciencia y precaución. La calle está llena de monstruos metálicos llamados coches. La guía dice así:

Usa los pasos de cebra y mira a ambos lados

Como peatón, tu responsabilidad reside
en ser precavido y facilitar el tránsito de conductores, motoristas, ciclistas y
viandantes. Recuerda que debes cruzar por los espacios señalizados y tomar
todas las precauciones antes de hacerlo”.

Uno busca a continuación los consejos a los conductores, esperando la contrapartida, es decir, algo así como

Respeta los pasos de cebra y frena antes de llegar a ellos

O algo por el estilo, pero nada de esto aparece en la guía. Es el peatón el que tiene que tomar precauciones, no el conductor. El Ayuntamiento sigue fomentando una cultura viaria orientada exclusivamente a la comodidad del conductor de automóviles (semáforos abiertos cinco veces más tiempo para los coches que para los peatones, por ejemplo) y en la que las gentes que todavía caminan por la ciudad siguen siendo los parientes pobres.

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lunes 20 de abril de 2009

Peligro: energías renovables


Circula por los medios de comunicación desde hace unos días un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos que demuestra que las energías renovables van a llevar a la ruina a nuestro país en poco tiempo. Sus conclusiones se resumen en este dramático titular:

“Cada empleo fruto de las energías renovables destruye 2,2 puestos de trabajo convencionales”

Esto supone cientos de miles de puestos de trabajo perdidos solo en España. En Estados Unidos sería mucho peor, estaríamos hablando de diez o doce millones de puesto de trabajo perdidos si Obama se empeña en seguir el peligroso sendero de las energías renovables. En fin, el estudio da a entender que si seguimos invirtiendo en molinillos y plaquitas solares, no quedará un solo puesto de trabajo en España en cuestión de meses.

La gran pregunta es ¿cómo se ha llegado a esta estremecedora conclusión? Pues es bastante sencillo. Los autores del estudio han dividido el dinero que cuesta un empleo en renovables por el que cuesta un empleo en general y han obtenido la cifra 2,2. Es decir, cada empleo en renovables cuesta 2,2 veces más que cada empleo en general. Hasta aquí podemos estar todos de acuerdo.

Lo bueno viene  acontinuación: por lo tanto, cada empleo en renovables destruye 2,2 puesto de trabajo convencionales. (El cálculo se puede ver en la ilustración de arriba)

No consigo entender como han dado este último paso lógico. Si se trata de una campaña de desprestigio de las renovables, sería mucho más sencillo airear tramas de corrupción eólicas y fotovoltaicas (ya se está haciendo). Pero poner a trabajar a un prestigioso grupo de científicos de una prestigiosa universidad para esto parece absurdo.

 Vean aquí el documento en formato pdf (sólo lo he encontrado en inglés)

090327-employment-public-aid-renewable.pdf

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lunes 13 de abril de 2009

Cambios por venir


Hoy mismo, Santiago Niño Becerra nos recuerda en un artículo publicado en El País que la megacrisis nos va a obligar a cambiar de vida, principalmente porque vamos a tener que empezar a pagar el precio real de los recursos, y no el ficticio artificialmente reducido que pagamos hoy día. Termina D. Santiago diciendo que “todos, Gobierno, empresas y ciudadanos, debemos comprender que tendremos que aplicar cambios muy drásticos y profundos, que afectarán muy notablemente a nuestro modo de vida.”

Para empezar a imaginar estos cambios, ahí va una lista de comodidades domésticas y su correspondiente pregunta:

¿Podría usted vivir sin…

… yogurtera?
… frigorífico?
… televisor?
… ordenador?
… reproductor Blu-Ray?
… lavavajillas?
… plancha?
… usar el coche cuando le apetece?
… comer carne casi todos los días?
… aire acondicionado?
… molinillo de café?
… lavadora?
… aparato de música?
… licuadora?

Para muchos de los artículos de la lista, la respuesta seguro que es afirmativa (por ejemplo, el primero y el último). Pero pensar en su vida sin frigorífico o lavadora seguro que le pone los pelos como escarpias. No tiene más que imaginárselo. Disculpen el tono catastrofista, debe ser el signo de los tiempos.