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viernes 23 de mayo de 2008

Carril bici -finalmente- en Madrid??


Ya era hora de que el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, anunciase la incorporación del carril bici a la ciudad. Madrid no es sólo una gran ciudad europea, es una capital europea, de las que más Co2 liberan a la atmósfera y por tanto necesitada de iniciativas de este tipo. En su programa electoral era uno de los aspectos claves, uno de los “comprobables”, y por tanto esperábamos con ansia ver en qué se iba a convertir un proyecto ambicioso como el que más, que pretende cambiar esa “cultura del coche” tan arraigada en la ciudad. Y ahora parece que empiezan la diligencias.

Pero qué sorpresa al comprobar que la zona centro, el verdadero hervidero de coches, no entra en el Plan Director de Movilidad Ciclista. Resulta que el famoso y esperado carril bici sólo se va a incorporar en lugares como Villaverde, Moratalaz, Tetuán… La Castellana, o eje Norte-Sur, también tendrá carril bici, aunque todavía no se sabe de qué tipo, porque el Ayuntamiento ha decidido poner 5 clases de vía: la “Pista bici” (lo que todos entendemos por carril bici), las vías de calzada (“Carril bici” y “Vías Mixtas”), y las vías de acera (“Acera bici” y “Senda bici”). Lo más acertado sería convertir todas las vías en lo que llaman “Pista bici”, un carril propio y en condiciones, pero lo más fácil y probable es que todo acaben siendo “Vías mixtas”, cosa que al ciclista no le beneficia en nada. El eje Este-Oeste no estará ni siquiera cubierto puesto que se considera que las cuestas de Génova o Gran Vía superan el porcentaje de desnivel (fijado en 2,5%), y sin embargo sí se planea hacer carril bici en el Paseo de Extremadura... Esto quiere decir que todavía se ve la bicicleta como una forma de ocio en lugar de como un transporte, y que la gente que quizá podría decantarse por este medio de transporte para moverse cómodamente por el centro, estará expuesta al tráfico de la misma manera que lo está ahora, luego no le afecta lo más mínimo.

Uno de los primeros proyectos con el que se quiere beneficiar a los jóvenes es el “Atocha-Ciudad Universitaria”. ¿Cómo va a hacerse si no se puede ir por el centro? ¿Tendrán los estudiantes una ruta que salga de Atocha (eso si pueden llegar a Atocha, claro, porque con calles con carriles de un solo sentido como el que se planea para Serrano a lo mejor pueden salir de Atocha pero no llegar…), llegue al Anillo Verde, y después se incorpore al carril/senda/pista de Moncloa? Es decir…¿Una hora y pico, según la velocidad, de camino? Parece una broma.

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lunes 19 de mayo de 2008

Estilos de vida y estilos de ciudades


El Lowell Center for Sustainable Production señala el incremento del cáncer de pulmón por exposición a la contaminación del aire en la última década, con datos de los Estados Unidos de Norteamérica. Este ejemplo figura en el libro publicado por el el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), disponible en pdf(*), Los cánceres profesionales: una plaga social ignorada con demasiada frecuencia. La relación entre la contaminación atmosférica y la mala salud es un hecho bien conocido desde hace tiempo.

Estos datos se pueden extrapolar a Europa sin dificultad. Estamos hablando de la contaminación de la atmósfera en las ciudades, debida principalmente a las emisiones de los automóviles. No obstante, dice Marc Sapir, director del estudio citado arriba, “A pesar de constituir uno de los más graves y extendidos problemas de salud pública… los programas sanitarios dirigidos a combatir [el cáncer] se siguen centrando, casi de forma exclusiva, en la prevención de los factores de riesgo individuales (dieta, hábitos...) en lugar de hacerlo sobre los factores de riesgo colectivos (contaminación de las ciudades, de los alimentos, de los lugares de trabajo, etc.)”.

Y con esto llegamos a las LEZ (Low Emission Zone, Zonas de Baja Emisión de contaminantes). Un puñado de ciudades europeas se han unido en esta iniciativa, cuyo ejemplo más famoso es el de Londres. El fundamento de las LEZ es simple: restringir el acceso a la ciudad de los automóviles, de la misma forma que se pone el cartel de “prohibido fumar” en los establecimientos públicos. Y, ya que lo preguntan, no, no hay ninguna ciudad española LEZ.

(*) Boletín salud y Medio Ambiente nº 21. Fundación Ecología y Desarrollo.

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miércoles 14 de mayo de 2008

Crisis económica sostenible



Que la preocupación por el medio ambiente tiene un importante factor económico es innegable. Solo hace falta pensar en las millonadas que los estados europeos se están gastando, por ejemplo, en mercado de emisiones de CO2, o en el auge de las energías renovables en la bolsa. Pero los “nubarrones” de crisis que hemos visto aparecer en este 2008 presagian un hecho también innegable: en épocas de vacas flacas, el medio ambiente pierde puestos. Los sociólogos de gafa y batín lo llaman la “curva de Kuznets”.

Lo cierto es que el medio ambiente tiene muchas facetas y dimensiones, y es imposible retroceder en algunos avances importantes. Pero si las nubes llegan y hay chaparrón, habrá que ver hasta dónde ha llegado la concienciación. Porque si la comida de hoy se pone complicada… pocos se van a preocupar del paisaje de mañana. Agua, energía, legislación ambiental… a muchos les iría mejor desabrochando el cinturón sostenible y tirando por la calle de en medio, y a más de uno se le ocurrirá decir que la preocupación ambiental es un derroche, y volveremos a apostar fuerte para que el PIB suba a costa de lo que sea. Lo verde pasará de moda hasta que vuelva a haber ganas de preocuparse por el pasado mañana, que el bolsillo de mañana está por escribir.

Pero ese tal Kuznets del siglo pasado no contaba con la tendencia apocalíptica del siglo XXI. Lo que era una necesidad secundaria, hoy es de primer orden. El Katrina, la sequía galopante, las inundaciones en Europa, los megaincendios, las vacas locas y las olas de calor asesinas han puesto la vida en jaque y el medio ambiente en boca de todos en lo que llevamos de siglo. Además, hay nuevas formas de medir la calidad de vida que van más allá del cómodo “dólar per cápita”. Así que mientras los precios suben , a ver cuánto aguanta la sostenibilidad en boga, veremos si solo ha sido una moda pasajera y políticamente correcta que recuperaremos cuando dentro de unos años volvamos a crecer y miremos lo mal que lo hemos hecho, arrepintiéndonos una vez más de no haber sido un poco más sostenibles justo cuando era más necesario.

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